Por: Esteban Barquera Co-Fundador Templo de Satán
Como la finalidad de esta serie de artículos es poder llegar a tener contexto suficiente para discutir sobre la viabilidad y coherencia de la incorporación de prácticas esotéricas y teístas a la filosofía y prácticas dentro del satanismo ateísta; y concretamente de este, será entender cómo fue influenciado el judaísmo por las religiones iranias y el pueblo / imperio persa.

Es intrincando hablar de religiones iranias, entre las que podemos encontrar el Mazdeismo (zoroastrismo), Mitraísmo, Zurvanismo (introducción del dios Zurvan al zoroastrismo); esto previamente y durante el imperio aqueménida, pero se tiene en realidad poca información de ellas, y lo que se tiene son reinterpretaciones o dichos de otras culturas o fuentes que no pertenecían a esas comunidades; después tendríamos que hablar de todas aquellas que se dieron o florecieron en la época del imperio sasánida, como el budismo, cristianismo nestoriano y monofisita, Maniqueísmo, mandeísmo y mazdakismo.
Hoy nos enfocaremos en el zoroastrismo; su texto principal es el Avesta, en donde menciona que Ahura Mazda (el Ser supremo, que representa sabiduría y posee atributos tanto femeninos como masculinos), el cual tuvo las dos primeras ideas provenientes del estado de inspiración de Ahura / Asura – Mazda (sabiduría) (Ormuz – Los griegos le dieron los nombres Oromazdes u Oromase), fueron el espíritu de lo benéfico “Spenta manyu” y el espíritu del mal “Aka (Ahra) manyu”. Así que el ser humano no es un ser determinado, ya que es libre de elegir actos buenos o malos (de aquí se tomaría el concepto del libre albedrío). Hay dos casas: la del justo, llamada también la casa del canto, del orden Asha (Rta) que es verdad y justicia; y la casa de la mentira, injusticia e ignorancia, que es el camino de Ariman (Druj – Drug). Si no eliges uno u otro, tenías que permanecer en Hamestagan (el lugar intermedio) y quedarte ahí hasta el juicio final, momento en el que todas las almas son juzgadas por Ahura Mazda y él decidirá si vas al cielo (Garothman) o al infierno (Drujodeman). De esta forma, el zoroastrismo sería de las religiones más antiguas que utiliza y define claramente estos conceptos de que hay diferentes niveles a donde puede ir el espíritu, según el comportamiento del creyente, idea que será tomada por todas las religiones abrahámicas (judaísmo, cristianismo e islam).
Por otra parte, la idea de emanaciones repercutió incluso en Platón, al igual que las máximas de esta religión las cuales son: buenos pensamientos, buenas acciones, buenas palabras. Posteriormente vienen las ideas inmateriales: verdad / orden, humildad / lealtad, integridad / salud física, inmortalidad.
Sus cinco principios son: la igualdad, el respeto a la vida, a la naturaleza / ecología, la familia / lealtad y el trabajo:
- Igualdad: es paritaria y no discrimina; solo que no acepta la conversión.
- Respeto a la vida: condena la crueldad a cualquier ser vivo.
- Ecológica: respeto a los elementos y a los ecosistemas (sus fiestas están relacionadas con la naturaleza); los zoroastrianos no se entierran para no contaminar la tierra.
- Trabajo: no veneran el trabajo como los luteranos, pero sí es una parte importante, ya que tiene que ver con el esfuerzo y compartir con los demás (caridad).
- Familia: el clan y la familia son base de la religión, ya que son fundamentales para la supervivencia de la misma.
Todas estas prácticas, creencias y filosofía se expandieron gracias a las actividades comerciales; pueblos como los minoicos ayudaron a que el conocimiento de estas religiones se expandiera por el Mediterráneo, hasta llegar a Grecia. Otro factor que hay que tener en consideración es que ya estaba en marcha la expansión fenicia y por lo tanto, también sus redes comerciales.
Más adelante también se daría el contacto de griegos y persas en Asia Menor, lo que permitió acumular y desarrollar conocimiento que terminó en la ciudad de Alejandría, fundada por Alejandro Magno en Egipto. Esta ciudad se convirtió en un epicentro del conocimiento y la cultura en el mundo antiguo. Su famosa biblioteca, una de las más grandes y completas de la antigüedad, albergaba obras de todo el mundo conocido y atraía a eruditos de diversas disciplinas.
En dicha biblioteca se podían encontrar manuscritos del padre de la historia, Heródoto, mismo que nos dejó algunos testimonios de las religiones y prácticas persas; él escribió lo siguiente: “Los persas ofrecen sacrificio al sol, a la luna, a la tierra, al fuego, al agua y a los vientos” – aquí ya encontramos la práctica de la divinización de los elementos, que es propia de los cultos iranios antiguos; a diferencia de los presocráticos, los elementos no tenían nada de sagrado ni divino, eran vistos como materia en movimiento.
“En los sacrificios (…) los persas observan el siguiente ritual: cuando se disponen a ofrecer un sacrificio, no levantan altares ni encienden fuego; tampoco se valen de libaciones, ni de flautas, cintas, ni granos de cebada. Cuando alguien quiere ofrecer un sacrificio a uno de sus dioses, conduce a la víctima a un lugar puro e invoca a la divinidad llevando en la cabeza una corona, generalmente de mirto. Ahora bien, el que sacrifica no puede implorar sólo para él, sino que ruega por la ventura de todos los persas y del rey (…) Después de hervir la carne, una vez descuartizada la víctima en trozos menudos, esparce por el suelo la hierba más tierna posible, generalmente trébol, y sobre ella coloca todos los trozos de carne. Una vez que los ha depositado, un mago, presente al efecto, entona un himno, pues ocurre que sin un mago no tienen por norma hacer sacrificios».
Estos magos (magis) eran una casta separada de la sociedad persa, y los magos sacerdotes nacían siendo magos; este estrato era totalmente estático, nadie podía pertenecer solo por querer. Esta casta era muy influyente en la realeza, ya que los magos caldeos podían predecir el futuro al interpretar los sueños, lo que les permitió volverse fundamentales; así que ellos, la fuerza militar y el rey eran la cabeza del poder del imperio. La mención más antigua que se tiene de estos magos la podemos encontrar en la inscripción trilingüe de Behistún, escrita por Darío el Grande (520 a. C.), y se les menciona como “magiano”. Una mención posterior es la que encontramos en el Tanaj, en el evangelio de Daniel, y ya se les menciona como la clase sacerdotal del zoroastrismo y de otras religiones tempranas de los iranios. Entre ellas, el mitraísmo, una religión que practicaba los sacrificios de sangre, en los cuales los participantes se bañaban en sangre (más o menos como se haría más adelante con el taurobolio).
Estos cultos fueron previos a la expansión significativa de los asirios, que comenzó alrededor del 1350 a.C., cuando convirtieron en vasallos a los medos. Había múltiples fricciones entre estos pueblos debido a cuestiones políticas y territoriales, pero también tenían grandes diferencias religiosas. Mientras los asirios tenían múltiples dioses que provenían de las culturas mesopotámicas, los medos tenían una inclinación por creencias dualistas y eran henoteístas.
Cansados de vivir aterrorizados por los asirios, los medos se alían con otras tribus y ciudades-estado de la región, entre las que destacan los caldeos, lo que les permitió derrotarlos, hacerse de nuevas tierras y muy rápidamente convertirse en el Imperio medo (612 a. C.). Logrando edificar la gran ciudad de Ecbatana, que funcionaba como punto de encuentro para comercializar y de reuniones de líderes. Posteriormente, se hicieron de varios pueblos y los convirtieron en sus vasallos, como fue el caso de los persas. Esto se consolidó cuando se casó la hija del líder medo con el líder de los persas del clan de los aqueménidas, el cual era el clan más poderoso. De este matrimonio nació Ciro II “el Grande”, el cual derrotó a su abuelo, líder de los medos, pudiendo imponer su linaje persa. Cambiando a ser ahora el imperio persa aqueménide (559 a. C.), uno de los hitos más significativos del reinado de Ciro fue la conquista de Babilonia en el 539 a. C. Esta conquista marcó el fin del imperio neobabilónico y la incorporación de Babilonia al vasto territorio persa.
Todos estos acontecimientos permitieron que el Mazdeísmo se arraigara más en los pueblos persas y se popularizaran prácticas que se basaban en el mismo; después se reformó esta religión y se convirtió en zoroastrismo, al buscar eliminar por completo las prácticas que se venían realizando y que se habían tomado del Mitraísmo, en especial los sacrificios animales y los rituales de sangre.
Mientras todo esto pasaba, la historia de los judíos en Babilonia comienza con el exilio babilónico, que tuvo lugar en varias etapas. La primera deportación significativa ocurrió en el 597 a.C., cuando el rey Nabucodonosor II de Babilonia conquistó Jerusalén y llevó a muchos judíos al exilio. La destrucción del Templo de Jerusalén en el 586 a.C. resultó en una segunda ola de deportaciones. Durante su tiempo en Babilonia, los judíos establecieron comunidades (kehila – קהילה) y mantuvieron sus prácticas religiosas, a pesar de estar lejos de su tierra natal, pero además la enriquecieron con lo que vieron y vivieron en babilonia, prueba de esto se ve en la Torá en múltiples pasajes, por ejemplo: la torre de Babel (Babel: בבל – Babilonia: בבל), la cual según varios filólogos está inspirado en el zigurat dedicado a Marduk, también conocido como el Etemenanki; hay que tener en cuenta que los judíos que fueron llevados a Babilonia eran eruditos, sabios, interpretes de los textos sagrado, ingenieros, en general personas letradas, ya que la intensión era aprovechar su conocimiento, por eso tuvieron la oportunidad de seguir escribiendo la Torá. Cuando el exilio terminó en el 539 a.C., Ciro II el Grande de Persia conquistó Babilonia y permitió a los judíos regresar a su tierra natal.

El contacto entre los judíos y los persas durante el exilio babilónico y después de la conquista de Babilonia por Ciro II el Grande tuvo un impacto significativo en el judaísmo. Este período de interacción cultural y religiosa llevó a un proceso sincrético en el que algunas ideas y prácticas del mazdeísmo/zoroastrismo se integraron en el judaísmo; esto se dio en diferente medida según los pueblos, grupos y comunidades.
Algunos de los aspectos más destacados de esta influencia incluyen:
- Dualismo: El zoroastrismo presenta una cosmovisión dualista con la lucha entre Ahura Mazda (el dios del bien) y Angra Mainyu (el espíritu del mal), lo que hizo que en el judaísmo la figura de Satanás fuera más relevante y se independizara un poco de la idea de dios.
- Escatología: Las ideas zoroastrianas sobre el juicio final y la resurrección de los muertos también pudieron haber influido en las creencias judías postexílicas sobre la vida después de la muerte y el juicio divino.
- Ángeles y demonios: La estructura jerárquica de ángeles y demonios en el zoroastrismo contribuyó al desarrollo de conceptos similares en el judaísmo, donde figuras como Miguel y Gabriel juegan roles importantes.
- Emanación material de Dios: El fuego era la figura de divinidad en el zoroatrismo, ya que se vinculaba con asha; esta figura e idea fue adoptada y adaptada por los judíos con el Sanctasanctórum en los tabernáculos, como en el Templo de Jerusalén. El fuego era un elemento muy importante, ya que era el símbolo de la guía espiritual y, en el desierto, recordemos que estamos hablando de pueblos nómadas; también es el medio para conocer la verdad y la justicia.
- Ética y moralidad: El énfasis del zoroastrismo en la verdad (asha) y la lucha contra la mentira y la injusticia (druj) resonó con las enseñanzas éticas del judaísmo, promoviendo una vida de rectitud y justicia, fortaleciéndose el concepto de ley (que viene de Ahura – ley religiosa -), lo que quiere decir que se formaron unas reglas morales y una estructura de castigo.