Estética posfascista en la era digital
Juvenal, en sus Sátiras, decía “al pueblo, pan y circo”. Pero esos tiempos han pasado. Hoy, las coreografías políticas han convencido al pueblo de que con el circo basta. Atrapados en una broma infinita —al mero estilo de David Foster Wallace—, solo que ahora le llamamos Scroll Infinito. Este nos adiestra a seguir la ley mecánica y olvidar que hubo una ley humana. _Esteban Barquera

Nick Fuentes es un conocido influencer y activista político, de extrema derecha de Estados Unidos, y se podría decir que oponente de Charlie Kirk, al que él veía como un liberal. Para decirlo más claro, para Fuentes, Kirk era el rostro de la derecha vainilla, él pensaba esto porque toleraba a la comunidad LGB, a los judíos y la democracia liberal.
Este personaje fue muy conocido por una frase que se le atribuye que dijo en el marco del triunfo de Donald Trump, “Your body, my choice” (“Tu cuerpo, mi decisión”), haciendo alusión a la campaña surgida en el 2010, que buscó, de manera exitosa, generar avances en materia de legislación sobre el aborto en casi todo el mundo. Pero que por el triunfo de Trump, Fuentes afirmaba que todas esas leyes “progresistas” se verían revocadas; tristemente no se equivocó.
Para que se den una idea: en los Estados Unidos en 23 de los 50 estados el aborto está prohibido o severamente restringido, incluso en casos de violación o incesto (datos de Guttmacher Institute y Center for Reproductive Rights.); estas modificaciones también afectan a México ya que se prohibió que fondos federales de EUA sean destinados a organizaciones internacionales que ofrezcan, promuevan o informen sobre el aborto.
Sobra decir, después de lo anterior, que en gran medida la fama de Fuentes se debe a sus declaraciones incendiarias y polémicas, pero sobre todo extremas, ya que el busca ser representante de lo más radical de la derecha y del nacionalismo cristiano; su postura frente el progresismo no es solo de oposición, sino de hostilidad ideológica, articulada desde una visión posfascista (misma de la que ya hablamos en otro artículo) que busca revertir los avances sociales mediante una estética de confrontación, victimismo blanco y exaltación del orden tradicional.
Para alcanzar este objetivo, se apoyó en comunidades como los auto denominados Groypers. Dicho grupo conformado por jóvenes activistas de ultra derecha y seguidores de Fuentes, Kirk y Trump y que se comenzaron a organizar de manera más formal desde el 2019 como una reacción a lo que ellos denominaron la pérdida de la batalla cultural, termino del que se han apoderado desde entonces, aun viniendo de un marxista, el filósofo italiano Antonio Gramsci. Pero él lo utilizaba para describir la lucha por la hegemonía cultural.
El nombre de Groypers proviene de una variante del meme Pepe the Frog, el cual utilizan a su vez como símbolo tribal, se definen por su defensa de una ideología nacionalista y supremacista blanca, cristiana, antisemita, homofóbica y antifeminista. Operan principalmente en plataformas digitales como Telegram, Rumble y Cozy.tv, donde difunden contenido provocador y conspirativo. Tiempo después de su creación y derivado de la pandemia, los obligó a perder contacto con el mundo real –perdida de habilidades sociales-, se volvieron más hostiles sobre todo a las ideas del feminismo y la ideología de género, provocando que se inclinaran más por el discurso de Fuentes y viendo a Kirk como una persona que debilitaba el movimiento.
Fuentes y sus seguidores no buscan el poder institucional directo, sino desplazar el discurso conservador hacia la derecha radical. Sus tácticas incluyen: Intervenciones en eventos públicos, como el “Groyper War” de 2019, donde interpelan a figuras conservadoras con preguntas sobre inmigración, Israel, intervencionismo sionista y derechos LGBT. Campañas digitales de presión, como la “Groyper War 2” en 2024, que fue una segunda oleada de acciones digitales que se ha extendido hasta este año y que en su momento influyó en la campaña de Trump.
Dentro de estas acciones se encontraban la generación de memes y amenazas de abstención electoral, además de la producción de contenido ideológico en clave irónica, que mezcla “humor” sin sentido, provocador y referencias culturales para atraer a jóvenes solitarios que responsabilizan a los demás por sus faltas de habilidades sociales.
Si bien se oponen a la democracia liberal, no buscan abolirla, sino erosionarla desde dentro, mediante la radicalización del discurso público. Su estructura está basada en la exclusión, la pureza y la nostalgia por un orden perdido y suelen instrumentalizar palabras como “libertad” y la “tradición” para encubrir sus ideas autoritarias y prejuiciosas.
Podemos entender a los Groypers como una manifestación paradigmática del posfascismo digital, en tanto que reconfiguran el conservadurismo desde una radicalidad juvenil, que opera fuera de los canales institucionales. Su surgimiento no responde a una lógica partidista tradicional, sino a una insatisfacción profunda con el conservadurismo mainstream, al que acusan de haber cedido ante el liberalismo. En este sentido, no sólo repolitizan el conservadurismo, sino que lo rejuvenecen y lo intensifican, articulando una visión excluyente de la nación, la religión y la identidad.
Esta estética de la provocación, que mezcla “humor”, violencia y memes, les permite penetrar el imaginario juvenil y construir una comunidad que se siente marginada, y a la vez la elegida para cambiar el rumbo del mundo. Esta idea la sacan de textos como “Los diarios de Turner” (de William Pierce); – texto que por fortuna no he tenido tiempo de leer -, pero es ampliamente recomendado en foros y agrupaciones de derecha, ultra derecha, incel´s y Groypers por igual. Y que son considerados materiales de odio por organizaciones como la SPLC y la ADL.
En el universo simbólico de este posfascismo digital, hay uno que tiene para mí un especial interés, ya que literalmente se le rinde culto, al grado que el surgimiento de grupos y coaching que lo venden como el rasgo más importante y que casi necesario para sostener una sociedad: me refiero a la virilidad, la cual se erige como uno de los pilares ideológicos que articulan la identidad reaccionaria.
Los incel´s, al igual que los Groypers, configuran entornos masculinos tóxicos, que se definen por la falta de control emocional, el resentimiento y la nostalgia por un orden patriarcal perdido. En estos espacios, la virilidad no es simplemente una categoría biológica, sino una construcción política que se presenta como antídoto frente a la “feminización” del mundo moderno, la diversidad sexual y la disolución de los roles tradicionales. La masculinidad exaltada se convierte en símbolo de resistencia, y restauración.
Esto lo podemos observar en las redes sociales: desde la glorificación del cuerpo fuerte y el liderazgo autoritario, hasta la demonización de lo femenino como lo débil, corrupto o traidor. La mujer, en este imaginario, ocupa un lugar subordinado: es madre, esposa, objeto de deseo o amenaza. No hay espacio para la mujer como sujeto político autónomo. En el discurso incel, por ejemplo, es vista como agente del rechazo, del sufrimiento masculino, es la enemiga simbólica. Para los Groypers, la mujer ideal es aquella que se somete al orden cristiano, patriarcal y nacionalista, que sabe perdonar y que en ningún momento se puede mostrar agresiva, de lo contrario se pondrá en tela de juicio su estabilidad mental.
Este modelo de género no es nuevo, pero se reactualiza en el contexto del posfascismo, como lo plantea Enzo Traverso: no se trata de repetir el fascismo clásico, sino de mutar sus estructuras simbólicas en un entorno democrático y digital.
Es importante matizar varios puntos:
No creo que el que haya espacios de encuentros organizados por y para hombres sean malos, al contrario, nos hacen mucha falta, para tener donde compartir nuestros problemas y emociones, y así tejer estructuras de soporte. Lo que creo ha sido problemático es el lugar desde el cual se construyen, el discurso que los conforma y los objetivos personales de sus líderes, que se terminan convirtiendo en el ejemplo a seguir, replicando actitudes, mentalidad e incluso esquema de reclutamiento.
Es muy fácil que puedan surgir grupos coercitivos en estructuras sociales compuestas por personas que son vulnerables emocionalmente; esto no solo es problemática de los hombres, también hay grupos compuestos por mujeres, personas de la comunidad LGBT+, partidos políticos, deportes, congregaciones de estudios religiosos, chats en línea, etc. Que pueden caer en conductas sectarias, manipuladoras, que te dicen como pensar y como sentir.
Lo importante es encontrar una comunidad que te ayude a edificarte, pero si se desarrollan desde el odio y/o el miedo, corre de ahí… Y es peor si solo la voz de una o un par de personas, es la que da la pauta de lo que el colectivo debe pensar. Recuerda, si todos en un grupo piensan igual, nadie está pensando.
Y me pregunto: ¿para qué enaltecer la virilidad? Para no poder llorar, para que me enseñe a deshumanizar, para tener que vivir entre ser persona y animal, o para que todas mis tristezas y miedos los canalice hacia los demás en forma de odio. Prefiero rechazarla por ordinaria y abrazar la sabiduría.