Por: Esteban Barquera – Primus Draconis
Imagina sentir que estás “torcido” o que no puedes ser tú mismo por miedo a que te rechacen, o desarrollar una falsa identidad para poder sentirte funcional ¿Qué estragos crees que tendría en tu desarrollo como persona?
Hubo una escritora que lo experimentó y lo utilizó para desarrollar toda su obra, pero esto la torturaría toda su vida. Ella fue Patricia Highsmith, que en la búsqueda de sentirse normal y poder sentirse atraída por su novio (ya que se casarían pronto) la llevó a buscar ayuda psicológica; esto la forzó a tomar un segundo empleo. Irónicamente, su camino para la “normalidad” la hizo conocer a una mujer que inspiraría su novela más exitosa.
“Carol” es el nombre de esta novela, la cual años más tarde la consagraría como una de las escritoras más importantes del género; incluso se dice que las obras de esta escritora, en especial la primera (Extraños en un tren) del género policiaco, inspiró la obra Lolita, pero no sólo en esta obra, también influyó en las novelas basadas en crimen y castigo en general.
Esta escritora tiene varios aspectos interesantes, uno de ellos es que desde muy joven se expresaba en símiles literarios; otra cuestión interesante es como su desarrollo social marcó su interpretación del mundo, por ejemplo, en Carol el romanticismo se ve casi borrado por completo y más bien es una oda a la libertad individual, incluso en momentos en la novela que buscaba que, sí fueran románticos, los convierte en una petición a que todo termine, pero en compañía del ser amado.
Esto nos refiere que la negación de nosotros mismos o de nuestras necesidades nos puede llevar a desear acabar con nosotros literalmente, esta negación se puede dar incluso al dejarnos manipular o preferir poner las necesidades de los demás sobre las nuestras; entregar nuestra voluntad es morir en vida.
Como en la novela, que la protagonista quiere acostarse con su esposo, o desea realmente sentir deseo por él y para poder hacerlo, hace todo lo que está en sus manos, pero entre más lo intenta, él se aprovecha y la somete más a sus designios, minimizando los más que puede su voluntad.
Para ella la voluntad era importante, al igual que sentirse ella misma, se cuenta que en una ocasión donde salió con un chico se besaron, la sensación le pareció tan repulsiva que dijo que si tenía que experimentar esa sensación con tal de que le pagaran la cena, prefería pagársela ella misma.
Este tipo de afirmaciones las hizo toda su vida, y se las incluía de manera sutil en su obra, pero al ser tan vivencial, repercutían en la vida de las personas, al punto que muchos (en su mayoría gays) pudieron tener un referente y una representación digna, real y no simple porno barato, ya que en la época este tipo de novelas, o solo se utilizaban para sexualizar las relaciones homosexuales o para darles finales trágicos o de conversión a la heterosexualidad.
Pero esta gran escritora también vivió con mucho resentimiento y no era fácil de tratar, sus amigos más cercanos decían que odiaba a todo mundo por igual, pero no era mala persona y sus amantes decían que deseaba a las mujeres, pero no sabía amarlas.
Era conocida por hacer comentarios sagaces e incluso inapropiados, como en una ocasión que murió una persona que la contrató para hacer un guion, que al poco tiempo después se suicidó y el único comentario que anotó es su diario fue: “una desgracia, nunca me agradó y al parecer él tampoco se agradaba”. Pero no se le pude juzgar, ya que seguramente, todos disfrutaríamos decir lo que pensamos.
Al final, como si tuviera un instinto para la desgracia, las dos mujeres en las que basó el personaje de Carol tuvieron finales trágicos; la primera se suicidó antes de que se publicara la novela y la segunda murió de alcoholismo al tampoco poder ser ella misma, ya que también era homosexual.
Y bueno, al final estas historias nos ponen a pensar ¿En qué momento nos comenzó a importar que les gusta a las personas en su intimidad y porque eso las define? ¿Por qué juzgamos a las personas por sus gustos y no por sus acciones? las tachamos de degeneradas y señalamos como si esto fuera inocuo; vivir escondiendo nuestras naturalezas, eso sí es degeneración.