Por: Esteban Barquera Co-Fundador Templo de Satán
Construir y reconstruir la inspiración; uno de los escritores que más lo ha hecho es Georges Perec, este premiado y talentoso escritor, pero también sorprendentemente desconocido, nacido en París en 1936, fue un escritor francés genio en la manipulación del lenguaje y su obsesión por las estructuras. Perec se destacó no solo por lo que escribió, sino por cómo lo hizo. Una de sus obras más conocidas es «La Disparition» (1969), una novela de 300 páginas escrita sin la letra «e», a esto se le llama lipograma. Este desafío lingüístico es un ejemplo perfecto de su habilidad para jugar con las restricciones del lenguaje y, al mismo tiempo, crear una obra literaria intrigante.
Esto lo hizo, también, que, aunque la obra fue muy conocida en la época, ni la crítica, ni los lectores se deban cuenta de esta ausencia; así que este caso se da como ejemplo cuando se habla de la crítica, en general. Ya que por muy especialista que sea el lector o el crítico, el único que puede entender una obra artística casi en su totalidad es el autor.
Así como Perec era un arquitecto de las palabras. Sus escritos eran como edificios literarios meticulosamente diseñados, con cada palabra y cada frase colocadas con precisión. Su novela «La Vida Instrucciones de Uso» (1978) es un ejemplo de su enfoque estructural. Pero no solo construyó, también deconstruyó. En su obra «Las Cosas» (1965), cuestionó la obsesión de la sociedad con la acumulación de bienes materiales y la búsqueda de la felicidad a través del consumo. En esta novela, utiliza un lenguaje sencillo y directo para despojar a las palabras de artificios innecesarios y llegar a la esencia de su mensaje.
Como alguien que ama el conocimiento, el ser precisos con el lenguaje que utilizamos y la intención del mismo, lo considero fundamental, más aún si se utiliza a manera de protesta o validación de algún movimiento o filosofía, la contrición debe surgir con un fundamento, ya que el lenguaje es una herramienta poderosa, que permite la comunicación, la expresión de pensamientos y emociones. Esto no es sinónimo de rigidez porque el lenguaje es algo con lo que se puede juego, experimentar, e incluso es algo que se construye dentro de una comunidad o grupo y es una herramienta para desarrollar la creatividad. En las palabras de Perec, podemos encontrar una invitación a explorar las posibilidades infinitas del lenguaje y a desafiar constantemente sus límites en busca de la innovación y la creatividad literaria.