Las consecuencias ocultas de la exposición digital

Por: Esteban Barquera – Primus Draconis

Hay tres temas de los que quiero hablar que se conectan, la ventana de Overton, sharenting y grooming.

Comencemos con la ventana de Overton, este es un concepto que se utiliza para describir el rango de ideas que son socialmente aceptables en un momento dado en una comunidad. Este concepto es fundamental en el campo de la política, la opinión pública y la comunicación; se atribuye a Joseph P. Overton y se representa como una ventana imaginaria que abarca una gama de ideas, desde lo que es considerado políticamente inaceptable en un extremo, hasta lo que es políticamente aceptable en el otro extremo. Dentro de esta ventana se encuentran las opiniones que son consideradas viables y realistas.

La Ventana de Overton puede cambiar con el tiempo y varía de una sociedad a otra. Lo que se considera aceptable en un momento dado puede cambiar ya que se adopta por los responsables de la toma de decisiones y apoyadas por la mayoría de la población.

Este concepto en psicología social se conoce como «seguir al grupo» y describe el fenómeno de conformidad, donde las personas ajustan sus pensamientos, sentimientos o comportamientos para que coincidan con los de un grupo; todo ello como resultado de la presión social, el deseo de pertenencia o la necesidad de aceptación.

Existe un concepto denominado “mera exposición” que supone que los individuos tienen la tendencia a elegir una opción porque se sienten familiarizadas con esas ideas o las repiten de forma continua, haciendo que la cotidianeidad a aumente la preferencia de una persona por ese objeto, persona o situación.

De mismo modo con el paso del tiempo, las opiniones individuales pueden convertirse en tendencias generalizadas o popularizadas hasta el punto de llegar a ser ideas ampliamente aceptadas dentro de una comunidad o sociedad. Este proceso de conformación de la opinión colectiva se identifica como «la espiral del silencio»; en esta dinámica social, las personas tienden a adoptar o mantener sus opiniones basándose en la percepción de lo que es aceptado por la mayoría.

La «espiral del silencio» se manifiesta cuando los individuos sienten la presión de conformarse a las opiniones predominantes, mientras que, al mismo tiempo tienden a reprimir o callar sus propias ideas si difieren de la corriente principal. Dicho fenómeno puede ocasionar que las voces minoritarias se silencien, ya que las personas pueden temer el rechazo o la exclusión social al expresar puntos de vista diferentes o contrarios a los ampliamente aceptados.

En este contexto, la conformidad se convierte en un factor significativo en la formación de la opinión pública, donde la exposición constante a ciertas ideas o creencias, combinada con la presión social, influye en la manera en que los individuos expresan o retienen sus propios discursos, contribuyendo así a la conformación y fortalecimiento de la corriente mayoritaria de pensamiento. En situaciones donde hay figuras de liderazgo o grupos con poder de influencia, las opiniones predominantes tienden a ser moldeadas o reforzadas por estas figuras.

Los líderes, ya sean políticos, líderes comunitarios o incluso figuras prominentes en los medios de comunicación, pueden ejercer una influencia considerable. Sus discursos, acciones y puntos de vista pueden ser ampliamente expuestos y repetidos, lo que lleva a una mayor familiaridad y aceptación de sus ideas entre la población.

En este sentido, el liderazgo y el poder pueden reforzar (la citada anteriormente) «mera exposición» al proporcionar una plataforma masiva para la difusión de ciertas ideas. Además, pueden influir en la dinámica de la «espiral del silencio» al establecer o respaldar las opiniones mayoritarias, lo que puede llevar a una mayor presión para que las opiniones minoritarias se mantengan en silencio o se adapten a la corriente principal.

Los líderes tienen la capacidad de dar forma a la percepción pública y en muchos casos, pueden determinar qué ideas o visiones se consideran socialmente aceptables o deseables. Su posición a menudo les permite influir en la dirección, el tono del debate público y ayudados de estrategias u opiniones radicales buscan lograr ciertos objetivos o hacerse de más poder al lograr el apoyo de cierto grupo o sector.

El objetivo de «lo radical para mover la ventana de Overton» es cambiar o expandir ese rango de ideas aceptables al introducir propuestas o puntos de vista que podrían ser inicialmente percibidos como extremos. Del mismo modo se emplea con la finalidad de que una idea demasiado radical en el momento de ejecutarla de una forma menos espectacular dé la impresión que no fue tan peligrosa o agresiva.

Al presentar ideas que se encuentran fuera de lo que se considera convencional o aceptable, se busca alterar el debate público y con el tiempo, redefinir lo que se considera como posiciones legítimas o viables. Dichas ideas, aunque podrían ser vistas como extremas al principio, buscan cambiar gradualmente la percepción de la sociedad y hacer que propuestas previamente impopulares se conviertan en parte del discurso aceptable.

Buscando desarrollar en el individuo el «efecto de anclaje» mismo que se refiere a la tendencia de las personas a depender fuertemente de la primera información que reciben al tomar decisiones o formar opiniones. Esta información inicial sirve como «ancla» que influye en la forma en que se evalúa y procesa la información posterior.

En el contexto de la formación de opiniones, el efecto de anclaje puede tener un impacto significativo. Si se presenta una idea radical que inicialmente está fuera de la «ventana de Overton» pero que se coloca como punto de referencia inicial (ancla), pudiendo influir en cómo las personas perciben y evalúan otras ideas relacionadas que se presenten posteriormente.

En conjunto, la estrategia de «lo radical para mover la ventana de Overton» y el «efecto de anclaje» tienen un impacto poderoso en la forma en que se moldea y se amplía el discurso público, permitiendo la introducción y aceptación gradual de ideas que de inicio pudieron ser consideradas como marginales o radicales.

En este punto me gustaría hablar de la Teoría de la herencia dual (Un aspecto crucial para comprender la formación de opiniones y la dinámica del discurso público es la teoría de la coevolución gen-cultura, también conocida como ‘herencia dual’). Este enfoque destaca la interacción dinámica entre la evolución genética y la evolución cultural en la configuración de las actitudes, comportamientos y la transmisión de información a través de las generaciones.

Al formar una opinión, la coevolución gen-cultura resalta el papel fundamental de la cultura en la adquisición y procesamiento de información. Las creencias, valores y normas transmitidos culturalmente influyen en la formación de opiniones individuales, proporcionando el contexto y las herramientas para evaluar ideas y conceptos.

Adicional a lo anterior, dicho enfoque subraya que las sociedades humanas han evolucionado para adaptarse a su entorno, lo que ha llevado a la diversidad de opiniones y la aceptación de diferentes puntos de vista. Las ideas aceptadas en una sociedad pueden estar influenciadas tanto por factores culturales como por predisposiciones genéticas hacia ciertos comportamientos o inclinaciones cognitivas.

Esto revela que las opiniones individuales no solo son moldeadas por la información cultural, sino también por elementos genéticos que afectan la percepción y el procesamiento de esa información.

Si a lo anterior sumamos la era digital, misma que ha revolucionado la forma en que la información se difunde y cómo las opiniones pueden cambiar en un abrir y cerrar de ojos podemos inferir que la velocidad con la que se comparten ideas en plataformas digitales y redes sociales ha propiciado una alteración súbita en la ventana de Overton. Lo que una vez pudo haber sido considerado fuera de los límites, puede ganar prominencia y aceptación generalizada en un tiempo récord.

Un fenómeno relacionado con esta era digital es el concepto de ‘Sharenting’, que describe la tendencia de los padres a compartir en línea detalles e imágenes de sus hijos e hijas o incluso de situaciones intimas y hasta su crianza. Esta práctica (aunque puede ser vista como una expresión de amor u orgullo por parte de los padres) plantea cuestiones importantes sobre la privacidad y el consentimiento digital de las infancias.


Habitamos un mundo donde la manera en que los recuerdos son almacenados de diferente manera a cómo ocurría hace unas décadas y la información se difunde rápidamente, por ello es crucial reflexionar sobre los efectos de esta exposición temprana en línea y como podría influir en la percepción y la imagen pública de las infancias a medida que crecen.
Así, la velocidad de la información en la era digital ha redefinido la forma en que se modifican las ideas, mientras que fenómenos como el ‘Sharenting’ nos invitan a considerar cuidadosamente las implicaciones de la sobreexposición en línea desde una edad temprana (o incluso desde antes del nacimiento) es un reflejo del mundo digital actual, cada día se vuelve más seductor exponer a los demás con la finalidad de ganar un poco de notoriedad o poder.

Esta práctica ha llevado a cuestionamientos sobre la privacidad, los riesgos y la protección que se debe de tener con los menores en un entorno en el que la información personal se comparte con facilidad y persistencia. La huella digital creada desde una edad temprana puede tener implicaciones significativas a lo largo de la vida de un individuo, influyendo en su percepción pública, su seguridad, sus relaciones personales, profesionales futuras e incluso en cuestiones como suplantación de identidad, robo de la imagen propia por completo, lo cual nos invita al cuestionamiento, por ejemplo ¿Qué pasa cuando se modifica una imagen de una infancia que enfrenta en una situación de abuso y se usa esta imagen con su rostro? ¿Qué afectaciones tendría? ¿Queremos llegar al punto de ser proveedores ilimitados de contenido sexual infantil?

Es crucial reconocer que este cambio en la ventana de Overton hacia una mayor apertura en compartir información personal en línea no está exento de responsabilidad. Los padres y cuidadores tienen el deber de ser conscientes y responsables al manejar la información digital de las infancias, protegiendo su privacidad y seguridad en un mundo cada vez más interconectado.

Al tomar conciencia de cómo las acciones en línea pueden afectar la vida de las infancias a largo plazo, podemos aspirar a una sociedad digital más reflexiva y proactiva. Es fundamental fomentar un diálogo abierto sobre los riesgos y las implicaciones de la sobreexposición en línea.

La hipersexualización de las infancias y el gran volumen de contenido ha propiciado, facilitado e incluso normalizado problemáticas como el ‘Grooming’. El incremento de la sobreexposición digital de los menores ha brindado un ecosistema fértil para que los depredadores en línea manipulen, engañen y abusen de infancias y adolescentes vulnerables.

La normalización de esta conducta ha abierto el camino para que estos depredadores aprovechen estas vulnerabilidades y la información del menor para lograr su objetivo vil. Es fundamental reconocer que la evolución de la ventana de Overton hacia una mayor apertura en compartir la vida de los menores en línea no está exenta de consecuencias. La responsabilidad y la conciencia sobre los riesgos del grooming son vitales para proteger la seguridad y el bienestar de las infancias en el mundo digital.

Abordar esta preocupación requiere un esfuerzo colectivo: educar a padres, cuidadores y jóvenes sobre los riesgos del grooming, fomentar un entorno digital seguro y alentar la implementación de medidas de seguridad y supervisión activa en línea. Sólo a través de la sensibilización y la acción proactiva podremos trabajar para contrarrestar la normalización y el aumento del grooming en línea, protegiendo así a las generaciones futuras de esta seria amenaza en el mundo digital.

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