Las etiquetas impuestas desgarran la identidad

Por: Esteban Barquera – Primus Draconis

Es sorpréndete lo ansiosa que están las personas por señalar a los demás y colocarle etiquetas, infiriendo el tipo de persona que es, estas personas suelen tener en común, que sus ideales libertarios, haciendo referencia a luchas que parten de combatir la opresión e imposición. 

Las etiquetas surgen por la necesidad de establecer marcos de referencias ideológicos, pudiendo separar sus características o conceptos en elementos más simples para su análisis. Esto mejoraba la eficiencia al momento de comunicar al hacer más sencillo la identificación de temas claves. 

Pero las etiquetas, como cualquier herramienta lógica, tiene problemáticas tales como la simplificación de realidades complejas, generalizando o provocando la perdida de los matices, lo que puede distorsionar el mensaje o la compresión del mismo, llevando a que una opinión se vea forzada a caer en la etiqueta impuesta.  

Lo que orilla a la persona a amoldar su mensaje para librar el estigma, o el prejuicio que de entrada se le está asignando, reduciendo al sujeto a una etiqueta dentro de la discusión, perjudicando la misma y sesgándola. Las etiquetas pueden llevar a una visión rígida y estática de las personas o conceptos, lo que puede dificultar la adaptación de la discusión a medida que evoluciona o se profundiza. 

Dependiendo del contexto y la perspectiva de las personas involucradas, una etiqueta puede tener significados diferentes, lo que puede dificultar la comunicación efectiva, al convertir en centro al que ha colocado la etiqueta. Esto derivando no permitiendo que el otro sea otro, lo estoy colonizando, a él, a sus ideas e identidad. 

Los satanistas somos periferia, el adversario, el que vela por construir su propia identidad, la percepción y construcción de la diferencia entre uno mismo y los demás, enfocándonos en la alteridad, la cual es la relación ética y moral que tenemos con los demás, reconociendo y respetando sus identidades y perspectivas distintas. 

La etiqueta se convirtió en la ambigüedad que castiga, no buscan encontrar una solución, ya que es vara y muro, deja a la deriva, sin rumbo a los señalados, vendados y amordazados. Desgarrado de identidad ¿Qué le puedes discutir a quién ha encontrado la Verdad?

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