Prometeo – Parte 1: Un relato sobre él ello

Por: Esteban Barquera – Primus Draconis

Prometeo, figura mitológica, emergió como hijo de Jápeto y la oceánide Asia, o bien de Clímene, otra oceánide. Sus hermanos, Atlas, Epimeteo y Menecio, quedaban opacados por su astucia. Se aprecia una perspectiva alternativa en la obra «Prometeo encadenado» de Esquilo, donde su linaje se traza a Gea o Temis. Una versión menos común, relata que el gigante Eurimedonte violó a Hera cuando esta era una adolescente y engendró a Prometeo, lo que causó la furia de Zeus.

Prometeo, artífice de la humanidad, la moldeo de barro, motivado por un instinto de protección a su creación, al verla en riesgo de sometimiento y probable destrucción. Astutamente, tramó un plan para burlar a Zeus durante un sacrificio de un gran buey, dividiéndolo en dos partes, en una de ellas puso la piel, la carne y las vísceras, que ocultó en el vientre del buey y en la otra puso los huesos, pero los cubrió de apetitosa grasa. Dejó entonces elegir a Zeus la parte que comerían los dioses. Zeus seleccionó los huesos cubiertos de grasa en vez de la carne y vísceras.

Indignado por este engaño, Zeus prohibió y arrebato a los hombres el fuego. Prometeo, en desacuerdo y como acto de desobediencia, decidió robarlo, así que subió al monte Olimpo y lo cogió del carro de Helios o de la forja de Hefesto, y lo consiguió devolver a los hombres en el tallo de una cañaheja, que arde lentamente y resulta muy apropiado para este fin. De esta forma, la humanidad pudo calentarse y utilizarlo para llevar a cabo sacrificios de animales. (En otra versión, Prometeo robaba las artes de Hefesto y Atenea, se llevaba también el fuego porque sin él no servían para nada, y proporcionaba de esta forma al hombre los medios para desarrollarse.)

Para vengarse por esta segunda ofensa, Zeus ordenó a Hefesto que hiciese una mujer de arcilla llamada Pandora. Zeus le infundió vida y la envió por medio de Hermes al hermano de Prometeo, Epimeteo, ella llevaba una jarra que contenía todas las desgracias (plagas, dolor, pobreza, crimen, etcétera) con las que Zeus quería castigar a la humanidad. Epimeteo se casó con ella para aplacar la ira de Zeus por haberla rechazado una primera vez (a causa de las advertencias de su hermano de no aceptar ningún regalo de los dioses.) Pandora terminaría abriendo el ánfora, tal y como Zeus lo había planeado.

Tras vengarse así de la humanidad, Zeus se vengó también de Prometeo e hizo que lo llevaran al Cáucaso, donde fue encadenado por Hefesto con la ayuda de Bía y Cratos. Zeus envió un águila (hija de los monstruos Tifón y Equidna) para que se comiera el hígado de Prometeo. Siendo este inmortal, su hígado volvía a crecer cada noche, y el águila volvía a comérselo cada día. Este castigo había de durar para siempre, pero Heracles pasó por el lugar de cautiverio de Prometeo de camino al jardín de las Hespérides y lo liberó disparando una flecha al águila y rompiendo las cadenas que lo sujetaban, pero en el proceso hiere a Quirón de manera grabe, así que Prometeo se ofreció ante Zeus para cambiar su mortalidad por la inmortalidad de Quirón para detener su sufrimiento. Agradecido, Prometeo ayudó a Heracles a obtener las manzanas doradas de las Hespérides.

Esta vez no le importó a Zeus que Prometeo evitase de nuevo su castigo, ya que este acto de liberación y misericordia ayudaba a la glorificación del mito de Heracles, quien era hijo de Zeus. Prometeo fue así liberado, aunque debía llevar con él un anillo unido a un trozo de la roca a la que fue encadenado.

En otra versión, Prometeo fue liberado por Hefesto tras revelar a Zeus su destino, en el que deducía que si tenía un hijo con la nereida Tetis, este hijo llegaría a ser más poderoso que su padre, quien quiera que este fuera. Por ello Zeus evitó tener a Tetis como consorte, así que el hijo lo tuvo con Peleo, este hijo recibió el nombre de Aquiles.

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