Satanismo Político

Por: Esteban Barquera – Primus Draconis

Aclaro que no busco con este artículo jerarquizar en importancia o ejecución el satanismo filosófico y el político, simplemente es enmarcar a través de las mismas definiciones y el contraste de las mismas, que tienen diferentes objetivos y función. 

Por una parte, el satanismo filosófico conlleva a adaptarse a una tradición pautada, este pensamiento se centra en la teoría y en la contemplación apasionada de las verdades necesarias, que existen por encima de lo contingente. Al punto de erotizarla, extrayéndola de lo político, para poder disfrutarlo en lo privado, en forma de una experiencia individual, delimitada por el individualismo, la autodeterminación y la deificación. Que al final termina siendo una justificación para su solipsismo. 

Por ende, desenvolverse de esta forma excluye que se pueda aspirar a hacer cambios en el entorno, ya que la ambigüedad natural y por definición de la filosofía, permite caer en la omisión o neutralidad. 

Pero el satanismo político es vida activa, invita a la acción, ya que se dirige al ser actuante; la acción política tiene como finalidad alcanzar la perpetuidad por nuestros actos, esto al luchar por cambios que perduren en el tiempo.  

El satanismo político utiliza elementos de la simbología y los conceptos asociados a él, en un contexto activista y de manera estratégica. Con el fin de desafiar o criticar las estructuras de poder establecido y promoviendo ideas o causas específicas. El satanismo político puede emplear rituales, iconografía y retórica satánica como medios para subvertir o cuestionar el statu quo, enfocándose en aspectos como la libertad individual, la secularidad, la justicia social o la resistencia contra la opresión. 

Esto con la finalidad de lograr un desarrollo del individuo, sin la carga del tabú de sus creencias, la tranquilidad de expresarlas y desarrollarlas libremente. Los satanistas en la política, encuentra la manera de colaborar, sin dejar de ser individuos, para así lograr un contrapeso real.

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