Por: Esteban Barquera – Primus Draconis
El estoicismo es una escuela filosófica que tuvo su origen en el siglo III a.C. en Atenas, antigua Grecia, fundada por Zenón de Citio el cual estaba fascinado con las ideas de Diógenes y su enfoque en el desprendimiento de las entidades que no son esenciales para el ser humano en sí mismo y el desprecio de todo aquello que atrapa al ser huma, posteriormente llamadas paciones. Los estoicos se reunían en los pórticos del ágora, conocidos como «stoa» o “estoa”, de donde derivaron su nombre. Mantenían la idea de los cínicos de vivir con lo indispensable y estaban en contra de todo lo secundario y sin valor, lo cual incluía el placer y la búsqueda de la felicidad. Para ellos, lo esencial era centrarse en el destino.
De los cínicos también tomaron la idea de que se debía vivir con lo indispensable, estaban en contra de todo lo secundario y sin valor, lo cual incluía el placer y la búsqueda de la felicidad. En esencia todo aquello que no tuviera que ver con el destino. De ahí la asociación de los estoicos con la muerte y que la aceptaban sin contrariedad, no estaban a favor del amor pasional, más bien ellos creían en el amor como un deber, que se da los demás sin más. Otra de sus ideas fundamentales era la que el sufrimiento se debe de afrontar con determinación ya que los sustancial está en afrontar el dolor de manera activa, en el sentido de que a pesar de las condiciones se debe de poner todo el empeño para lograr la plenitud del presente.
Podemos encontrar figuras notables dentro del estoicismo como Epicteto y el emperador Marco Aurelio, el cual se destacó por su austeridad y su búsqueda de la virtud. En el caso de Epicteto, el cual era un esclavo africano que influyó en el estoicismo, su enfoque en la relación entre el dolor y la pasión tiene una conexión significativa con el cristianismo, en el sentido del dolor y pación como algo necesario para alcanzar la divinidad. Esta apreciación permite el surgimiento de la compasión, que significa sufrir con el otro (pasión deriva del latín passio “sufrir”, y com que un vocablo que se traduce como “con”). Por esto el ser estoico en realidad es tener la capacidad de compadecerse o hacer propio el sufrimiento ajeno.
A su vez esta corrientes filosófica permitió que el cristianismo adoptara principios morales y proporcionó una base para la formación de una comunidad piadosa y moralmente comprometida con el prójimo. En donde el sufrimiento se afronta con determinación y se considera una oportunidad para crecer y alcanzar la plenitud; encontrando consuelo y fortaleza en la fe.