Por: Esteban Barquera – Primus Draconis
En la era actual, la humanidad se encuentra inmersa en una búsqueda constante de placer y satisfacción, impulsados por estimular nuestro cuerpo a segregar dopamina, un neurotransmisor que desempeña un papel fundamental en el sistema de recompensa del cerebro. Se ha demostrado que la liberación de dopamina ocurre incluso antes de experimentar el placer real, en el momento de la planificación y la anticipación de una recompensa.
Aunque cada individuo puede tener diferentes adicciones, en última instancia, todos estamos conectados por nuestra adicción común a la dopamina y sus efectos. Sin embargo, esta búsqueda incesante de placer sin dolor, puede tener consecuencias negativas en nuestra mente y bienestar general.
El ser humano tiene una estrecha relación con el placer y el dolor. Buscamos activamente experiencias placenteras, evitamos el dolor y el sufrimiento. Sin embargo, paradójicamente, cuanto más nos enfocamos en perseguir el placer de manera desmedida, más nos exponemos al dolor, ya que esta satisfacción no es duradera, y al pasar los efectos de este neurotransmisor, solo nos deja dolor psicológico.
Esta efímera sensación de recompensa y placer en el cerebro, es estimulada por múltiples factores o actividades gratificantes; como la comida, el sexo, las drogas o incluso las interacciones sociales. Sin embargo, la exposición repetida, prolongada y descontrolada a estos estímulos puede llevar a la neuroadaptación, lo que significa que el cerebro se vuelve menos sensible a la dopamina, lo que resulta en una búsqueda constante de estímulos cada vez más intensos para experimentar el mismo nivel de placer.
Esta adaptación neuroquímica puede conducir a una fragilidad psicológica, donde la persona se vuelve dependiente de la liberación de dopamina para mantener un estado de bienestar, lo que la deriva en menos tolerante a situaciones cotidianas adversas. Esto se va haciendo compulsión orillándonos al hedonismo, a la anhedonia, la cual es la incapacidad de experimentar placer en actividades cotidianas y una sensación general de vacío emocional, y a la dopaminenation, la cual es la sobre estimulación de la dopamina y la resistencia a la misma.
Esta teoría está fundamentada en el proceso oponente, que sugiere que cualquier desviación prolongada de la neutralidad afectiva provoca una reacción posterior con un valor emocional opuesto. En otras palabras, cuanto más buscamos el placer de manera descontrolada, más intensa puede ser la reacción de dolor que experimentamos después; lo que con el tiempo vuelve frágil nuestra psique.
La fragilidad psicológica se manifiesta cuando el placer corrompe la mente y el cuerpo, creando una incapacidad para tolerar cualquier forma de sufrimiento. Esto no se debe tanto a la intensidad del sufrimiento en sí, sino a la debilidad intrínseca de la persona, acrecentada por una mala gestión del placer.
En este contexto, la ética egoísta juega un papel relevante; que plantea que cada individuo es responsable de encontrar y perseguir su propio significado en la vida, lo que puede ayudar a contrarrestar la fragilidad psicológica al ofrecernos herramientas como la resiliencia; esto nos permitirá enfocarnos en maximizar nuestro desarrollo personal.
Es crucial aprender a tolerar y enfrentar el dolor de manera constructiva. La exposición al dolor puede ayudar a contrarrestar la resistencia al placer y promover un equilibrio saludable en nuestras experiencias emocionales. Un ejemplo de cosas que podemos hacer es exponernos a situaciones que usualmente no torramos, hacer ejercicio, exponer a nuestro cuerpo a cambios de temperatura bruscos como el sauna o duchas frías, incluso, estudiar sobre temáticas que rechazamos, hacer estas actividades iniciara la segregación de la dopamina, pero en una situación que está controlada ya que de origen la rechazamos.
La dopamina y su papel en la adicción y la fragilidad psicológica plantean desafíos significativos para la humanidad moderna. Aunque la búsqueda del placer es inherente a nuestra naturaleza, es importante reconocer los riesgos asociados y encontrar un equilibrio saludable en nuestras vidas.
En artículos futuros estaremos hablando de “La responsabilidad” como método para fortalecernos psicológicamente y elemento coadyuvante para lidiar con la frustración.