Disidencias relacionales

Por: Esteban Barquera – Primus Draconis

Los seres humanos somos complejos y hemos tenido que aprender a relacionarnos más por supervivencia que por una voluntad propia o una necesidad intrínseca; ya que nuestros odios y amores se construyen por nuestro contexto, del mismo modo que la envidia no puede ocurrir entre personas que no se conocen ya que “la envidia es una forma de parentesco”, y nexo entre contemporáneos. En el contexto que surge de la envidia y falta de empatía en la sociedad, nacen narrativas que logran conformar estructuras opresivas y violentas; las cuales mantienen un pensamiento común para beneficiar a unos cuantos. De ahí la importancia de las disidencias, esto incluso llevándonos a re configurar nuestras relaciones y como nos relacionamos.

Pero ¿Qué son las relaciones disidentes? Las disidencias relacionales, son aquellas formas de relacionarse que se alejan de la convención social de lo que es el amor romántico y/o la heterónoma. Este término paraguas engloba todas aquellas relaciones que se viven fuera del mito que establece que solo hay una sola forma de establecer vínculos con otras personas. Algunas de estas formas de relacionarse son las parejas en la comunidad LGBTQ+, el BDSM y las parejas no-monógamas, estos últimos se distinguen en que la exclusividad sexual-afectiva (o ambas) no es coercitiva, ni obligatoria. También se incluyen personas que deciden vivir en soltería política o de facto, y con estas formas de relacionarse se desarrollan nuevos conceptos como el monoamor en donde por decisión propia, se decide estar sexo afectivamente con una sola persona, pero se parte de la premisa de que no hay prohibiciones, ni imposiciones y mucho menos reglas; se prefiere establecer acuerdo y comunicarse sin violencia.

Podemos retomar la idea del anarquismo relacional, el cual es una corriente de pensamiento que propone la creación y el mantenimiento de vínculos sin etiquetas ni jerarquías prestablecidas. Esta forma de anarquismo busca desligar las relaciones íntimas de las ideas, compromisos o tradiciones convencionales. La anarquía relacional se basa en las ideas y principios del anarquismo social, rechazando las prácticas autoritarias y jerárquicas, y ejerciendo la autogestión colectiva.
Es importante mencionar que las disidencias relacionales se viven en resistencia contra la discriminación y muchas veces desde el “clóset”. Y nombrarles es apenas un primer acto de justicia para hacerles visibles y para abogar por el reconocimiento de su existencia; es regresarles el derecho a existir.

Nadie se debería negar a sí mismo y aunque se debe partir por reconstruir lo normativo y el poder, nos debemos de reinventar con ideales pro diversidad y alejarnos de las ideas totalitarias, que pueden llegar a hacerse ley. Por ende, el primer paso es definirnos, en ideales y posturas, teniendo en claro que esto no es señal de inacción o de invariabilidad. Así surgimos como auto creación y no solo como una representación caricaturizada del ideal o (peor aún) nos hacemos una imitación de los otros.

Esto pasara si lo único que se busca es un reconocimiento externo o banal, llevándonos a un quiebre en nuestra reconstrucción de la misma falla constitutiva de la heterónoma, y derivara en el resultado opuesto de lo buscado originalmente, y al final más bien de esta forma solo la consolidamos, la perpetuamos y la replicamos. La disidencia debe buscar una reconstrucción total; en primer lugar, para la visibilizarían política y en segundo término ayuden a encontrar nuevas herramientas para corregir los errores y la violencia de la norma.

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