»La opresión no sería tan fuerte si no estuviera en el corazón de los oprimidos; no aceptarían su suerte si no la amaran. Las cadenas del pueblo se convirtieron en sus defensores más ardientes; se ataron a sus cadenas como si su vida dependiera de ellas». _Simone de Beauvoir
Por: Esteban Barquera Co-Fundador Templo de Satán, Cúpula Herética.
Hoy vengo a hacer una reivindicación hacia las ovejas ya que generalmente las utilizamos a forma de metáfora para el pensamiento de rebaño (aquí con razón y de manera acertada) o de un seguidor ciego, que se niega a cuestionar sus acciones o a utilizar el pensamiento crítico; incluso para referirnos a las personas que tiene la incapacidad de tomar decisiones por si mismos o las toman con base en las necesidades de los demás, incluso si el resultado es contra producente para ellos mismos. Pero para estos dos ultimo estoy seguro que hay mejores metáforas.
A mi parecer una metáfora más adecuada para representar los últimos dos elementos sería la figura del sabueso, o como la nombrare de aquí en adelante “mentalidad de sabueso”. Esto debido a que el comportamiento de sumisión en animales sociales, como los perros, muestra cómo los individuos subordinados pueden cambiar de líder en busca de seguridad en una estructura jerárquica estable. Esta seguridad no necesariamente se refiere a respeto, validación, afectos y mucho menos al reconocimiento; en realidad esta seguridad tiene que ver más con la necesidad de su sumisión y la de cumplir un rol que está establecido y delimitado.
El sabueso, a diferencia de la oveja, posee una capacidad innata para la acción y la agencia. Un sabueso es un animal entrenado para obedecer órdenes y realizar tareas específicas, lo que implica un grado de inteligencia y capacidad de decisión dentro de un marco impuesto por su amo. También son conocidos por su lealtad hacia sus amos / líder, pero esta lealtad puede cambiar si perciben que su amo ya no tiene la capacidad de mantener la estructura que los seducía. Este cambio de lealtad sucede también con la dinámica humana, ya que se busca entregarse a la sumisión de una autoridad percibida como el motor de ser o que dota de sentido nuestra vida.
En su obra «Fenomenología del Espíritu,» Hegel describe la dialéctica del amo y el esclavo como una parte fundamental del desarrollo de la autoconciencia humana. Según Hegel, la relación entre el amo y el esclavo surge a partir de un conflicto inicial donde dos seres conscientes se enfrentan, cada uno buscando el reconocimiento del otro. Debido al miedo a perecer o cambiar drásticamente la sumisión se vuelve el camino elegido.
Aquí podemos analizar dos puntos importantes; la búsqueda de reconocimiento y la internalización de la subordinación. Primero, el amo obtiene un reconocimiento superficial, ya que el esclavo se somete por miedo a la muerte y no por respeto genuino; además que será insatisfactorio para el amo dicho reconocimiento ya que el esperaba ser reconocido por un igual, pero ahora es reconocido por un esclavo. El esclavo, en cambio, comienza a encontrar un sentido de autoconciencia y reconocimiento a través del trabajo y la transformación del mundo material, dado por su nueva posición. Esta búsqueda de reconocimiento puede explicar por qué algunas personas prefieren la “mentalidad de sabueso”, ya que les proporciona una forma de identidad y propósito a través de su relación con la autoridad.
El segundo punto a analizar es que a medida que el esclavo trabaja y desarrolla habilidades, también internaliza su posición de subordinación. La aceptación de este rol puede convertirse en una forma de identidad y seguridad. La internalización de la subordinación se convierte en una forma de autopreservación y una estrategia para evitar el conflicto, la incertidumbre asociada con la libertad y el probable agotamiento provocado por el exigente trabajo detrás de la autorregulación.
Algunos individuos carecen de la capacidad de dicha autorregulación, por lo tanto, necesitan de un órgano rector para hacerlo, sintiendo que este es más racional y capaz que ellos mismos para proporcionar una estructura. Buscando que esta dinámica sea beneficiosa para ambas partes, cumpliendo funciones que son adecuadas para sus capacidades. De esta manera las personas con “mentalidad de sabueso”, encuentran un sentido de orden en su vida, que satisface sus necesidades y le evitan tomar decisiones.
Esta dinámica se vuelve súbita o se acelera si el entorno o la estructura sobre la que está posicionada la persona falla, dejando de haber esa seguridad, orillándolo a buscar una nueva estructura de poder, manteniendo siempre la preferencia por la subordinación dentro de una jerarquía establecida, revelando la fragilidad y la falsedad de su lealtad. Prefiriendo así defender su propia opresión y resistiendo cualquier intento por su liberación.
Samuel Johnson dijo “Las cadenas del hábito son demasiado débiles para sentirse, hasta que son demasiado fuertes para poderlas romper”. O dicho de otro modo, hay personas que viven solo para buscar quien sostenga su correa.