Gnosticismo (cuerpo – alma – espíritu)

Por: Esteban Barquera Co-Fundador Templo de Satán

Todo en el universo se genera a partir de dos únicos principios, el del número determinado y la diada indefinida o indeterminada _Platón

Este texto forma parte de una serie de textos, que servirán para adentrase en la mística judía, ya que me he encontrado con varios textos de escritores satanistas, luciferinos o draconianos; que hablan de una especie de cábala satánica o tiene una lectura particular de las Qliphoth y de las Sefirot, he decidido que nos adentremos juntos en este tema para poder tener un análisis y estudio más crítico de estos textos; ya que algunos de estos autores insinúan que este conocimiento místico / esotérico, puede no serlo y se puede integrar a prácticas ateístas. Además, sus propuestas suelen no incluir el estudio de los textos de estas prácticas como los son: Tanaj (Torah, Nevi’im y Ketuvim), el Zohar, el Sepher Yetzirah, Midrash y el Talmud, los cuales componen parte del corpus de la tradición judía de raíces de sabiduría hebrea, lo cual son fundamentales para entender estas cuestiones mistéricas. También es un error muy común que los autores suelen meter en el mismo saco estas prácticas con las instituciones religiosas actuales, tratando de demeritar el conocimiento antiguo, solo porque pertenecen al sendero de la mano derecha, peor aún, en algunas ocasiones tratan de tomar símbolos, solo invertirlos y decir que ya son de izquierda. Comenzaremos con el tema del Gnosticismo ya que como veremos es el antecesor de la cábala…

La palabra gnóstico (alguien que sabe – el que sabe a través de la revelación), deriva del griego gnosis, que significa ‘conocimiento’ y hace referencia a un tipo de saber esotérico o revelado, “la verdad primordial”, también representa un conocimiento de la naturaleza divina del ser humano y su relación directa con el universo. Este saber no se puede alcanzar a través de la razón, sino mediante experiencias místicas, revelaciones internas o prácticas espirituales, como: el estudio, estados de éxtasis, operaciones teúrgicas, técnicas contemplativas o la muerte. Su objetivo es liberar el pneuma (aliento y la chispa divina) atrapada en el mundo material, para alcanzar la unión con el pléroma (la plenitud -unidad- con el topus uranus – mundo de las ideas _Platón), el reino de lo divino, más allá de las limitaciones del mundo físico.


El gnosticismo hereda muchas cuestiones del Hermetismo, pero principalmente del Platonismo (así como más adelante lo hará el judaísmo y el cristianismo, ejemplo de ello lo podemos ver en la conexión del Génesis con Timeo – Τίμαιος – 360 a. C.); donde principalmente vamos a poder identificar el dualismo, para el cual, hay una división entre el mundo material (imperfecto y creado) y el mundo espiritual (perfecto y eterno). Siglos más adelante este mismo proceso sincrético se repetirá y derivará en la formación de grupos y comunidades consideradas heréticas como los Bonshommes – Bonoms (Los Cataros) y los Bogomilos.


De las ideas Platónicas toman también la del Demiurgo (Δημιουργός, Dēmiurgós – Diálogo de Timeo), el artesano (significado literal) divino, que da orden al mundo material, no es una fuente creadora, en realidad, trabaja sobre planos preexistentes; utiliza el mundo inteligible (ideas), donde en la cima está el bien; el demiurgo es el vínculo o intermediario entre el mundo de las ideas y el de las cosas sensibles e impulsor del universo.

Al principio en el universo sólo había materia informe, ideas perfectas, el demiurgo, espacio y caos; el demiurgo se compadece de la materia y copia en ella las ideas perfectas (Formas), obteniendo con ello los objetos que conforman nuestra realidad. Después de que dio orden, el demiurgo se retira.

Para Platón, la única forma de volver a establecer este vínculo son las matemáticas, debido que son un lenguaje universal reflejo puro, exacto y eterno del orden divino, capaces de trascender las imperfecciones de la materia; esta correspondencia y estructura matemática está formada por lo mismo (identidad – simetría, proporción, constancia), lo otro (diferencia – variabilidad, multiplicidad) y el ser que son Formas, que son entidades ideales, eternas e inmutables (los números y las figuras geométricas son ejemplos de estas Formas). Los intervalos numéricos y los poliedros son herramientas matemáticas que permiten representar la vinculación entre lo mismo, lo otro y el ser, los modelos derivados de estos sistemas los podemos encontrar en la naturaleza.


Debido a la separación entre el mundo de las ideas perfectas (Formas) y el mundo real (material), que al ser una copia de la perfección, es imperfecto, también se separa el logos y ananké (inteligencia y necesidad o destino), estas fuerzas contrapuestas explican la existencia del mundo material y su relación con lo divino, ya que mientras logos es el principio iluminador que puede guiar al ser humano de regreso al pléroma; la ananké representa las fuerzas de necesidad que rigen el cosmos material, establecido por el Demiurgo. Así, el gnóstico busca la liberación de la ananké y alcanzar la verdadera sabiduría a través del logos, escapando de las limitaciones del mundo físico para reunirse con la plenitud.

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