Cuando la ciencia es engañada de William Crookes a Jacobo Grinberg

Por:  Marco Antonio Muñoz Co-Fundador Templo de Satán

Existe la errada creencia que la gente de ciencia es totalmente confiable y jamás caerían en un engaño o intentarían engañar a otros, así pues, cuando leemos algún artículo o vemos un vídeo donde el creador del mismo lleva el título de químico, físico o doctor, damos por sentado que lo comunicado es verdad y fue estudiado con todo el rigor de la ciencia, por desgracia esto no es así.

Olvidamos que detrás de los títulos hay personas falibles y no solo eso también personas con sus credos o supersticiones que pueden ser contrarias a su espíritu científico, es el caso por ejemplo del químico y físico William Crookes que durante el naciente mundo la charlatanería espiritista no sólo cayó en el embuste, sino que presentó supuestas pruebas con base en lo que había visto en las sesiones con médiums, para posteriormente enterarse que había sido víctima de engaño. Un caso más reciente y que ha tomado gran popularidad es el del mexicano Jacobo Grinberg quien estudiando la chamaneria y a una supuesta curandera psíquica fue víctima del engaño y realizó sus estudios cayendo en uno de los más grandes pecados de la ciencia, creer en tus hipótesis antes de comprobarlas por lo que presentó sus teorías y descubrimientos forzando sus conclusiones para que coincidieran con sus creencias y en la actualidad hay quien sigue creyendo que las teorías de Grinberg tienen algo de verdad.

Curiosamente en los casos antes mencionados no fueron hombres de ciencia los que descubrieron el engaño, sino magos, prestidigitadores que usan el engaño para entretenimiento, pues siendo expertos en el arte de engañar para ellos era relativamente fácil descubrir el truco, uno de ellos fue el famoso escapista Houdini quien se dedicó a cazar espiritistas, en tiempos más modernos el mago y escéptico James Randi desenmascaro fraudes como el del supuesto psíquico Uri Geller así como también demostró que las supuestas cirugías psíquicas, en las que creía fervientemente Grinberg tras ver trabajar a la supuestas curandera Pachita, eran un engaño, Randi estaba tan seguro de que todo el mundo espiritista era un fraude que ofreció una jugosa suma de dinero a quien pudiera demostrar poderes sobrenaturales en un ambiente controlado, sobra decir que nadie pudo hacerlo.

Podemos entonces concluir que para hacernos llegar de conocimiento hay que ser precavidos pues incluso las grandes mentes se dejan engañar por lo que  perciben sus sentidos y nos entregan un conocimiento viciado o peor aún algunos personajes usan el pomposo título de doctor para vendernos abiertamente pseudociencia, como lo fue Masuru Emoto y su agua de 60 dólares la botella o la nueva medicina germánica de Geerd Hamer que es una especie de pseudo terapia psicológica que mató al 95% de sus pacientes al hacerles abandonar su tratamiento y decirles que todos sus males eran emocionales. Recuerden que como decía Carl Sagan «afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias» así que aun cuando lean o vean una cura milagrosa o un remedio para todos los males promovido por un doctor o científico, examinen todo lo que aseveran o podrían víctimas del engaño.

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