Esta película del 2018 destaca por su impresionante cinematografía a cargo de Pawel Pogorzelski. La dirección de Ari Aster utiliza de manera efectiva los encuadres y la iluminación para crear una atmósfera inmersiva en las emociones de los personajes y sus vivencias. Las tomas largas y los planos secuencia contribuyen a la sensación de que algo siniestro acecha o los observa constantemente a los personajes.