Si te gusta la filosofía del estoicismo podrías ser cristiano. Descubre porqué.

El estoicismo es una escuela filosófica que tuvo su origen en el siglo III a.C. en Atenas, antigua Grecia, fundada por Zenón de Citio el cual estaba fascinado con las ideas de Diógenes y su enfoque en el desprendimiento de las entidades que no son esenciales para el ser humano en sí mismo y el desprecio de todo aquello que atrapa al ser huma, posteriormente llamadas paciones. Los estoicos se reunían en los pórticos del ágora, conocidos como «stoa» o “estoa”, de donde derivaron su nombre.

Todos somos adictos a distintas cosas, pero a la vez a lo mismo.

En la era actual, la humanidad se encuentra inmersa en una búsqueda constante de placer y satisfacción, impulsados por estimular nuestro cuerpo a segregar dopamina, un neurotransmisor que desempeña un papel fundamental en el sistema de recompensa del cerebro. Se ha demostrado que la liberación de dopamina ocurre incluso antes de experimentar el placer real, en el momento de la planificación y la anticipación de una recompensa. 

Herrschafetischismus – El amor como lo trascendente y un fetiche

La única manera de que un amor sea real, es el entregarse a la incertidumbre de lo diferente. Ahí sí puede haber una trascendencia significativa, ya que cuando el amor termine por decisión o por la muerte, se ha dejado una parte de nosotros integrada en el otro, perfectamente distinguible, así que siempre estaremos presentes. Sinónimo de la otredad, en forma de encuentro constante con el otro.  

Satanismo Político

Aclaro que no busco con este artículo jerarquizar en importancia o ejecución el satanismo filosófico y el político, simplemente es enmarcar a través de las mismas definiciones y el contraste de las mismas, que tienen diferentes objetivos y función. 

Miedo, abismo que custodia Leviathan

El abismo se puede observar desde afuera o por dentro, y en ocasiones no tenemos elección, simplemente terminamos en un punto u en otro; esta danza fuera de nuestro control produce angustia, que posteriormente se convertirá en miedo. Esta respuesta, en esencia, es lo que se esperar, no obstante, en una sociedad que aboga por desterrar las emociones clasificadas como negativas, entre ellas el miedo, quedamos atrapados entre nuestras sensaciones y las expectativas de los demás, así que dependiendo de la situación optamos por ocultarlo o negarlo. 

 La tristeza, corriente que nos lleva al encuentro con nuestro Levithan y con el del otro

Así como la ira nos permite hacernos presentes en el mundo; la tristeza hace lo mismo en lo profundo de nuestras emociones e inconsciente, digamos que es la corriente marina formada por deseo e intención, la cual nos dirige una y otra vez hacia el pasado, así que nos abstrae del presente, llevándonos a sus dominios en donde nos hará revivir nuestras perdidas.

Las etiquetas impuestas desgarran la identidad

Es sorpréndete lo ansiosa que están las personas por señalar a los demás y colocarle etiquetas, infiriendo el tipo de persona que es, estas personas suelen tener en común, que sus ideales libertarios, haciendo referencia a luchas que parten de combatir la opresión e imposición. 

La felicidad, el consuelo de Levithan al quedarse sin intención de cambio

La felicidad es un espejismo que se muestra cuando las creencias y las acciones de un individuo están en armonía con sus objetivos y sus valores. Desde una perspectiva pragmática, podríamos argumentar; que la felicidad es un signo de que las decisiones y acciones de una persona están alineadas con su búsqueda de lo trascendente y satisfactorio, lo que refuerza sus creencias y elecciones. 

Georges Perec – Être un génie ou rien faire

Construir y reconstruir la inspiración; uno de los escritores que más lo ha hecho es Georges Perec, este premiado y talentoso escritor, pero también sorprendentemente desconocido, nacido en París en 1936, fue un escritor francés genio en la manipulación del lenguaje y su obsesión por las estructuras. Perec se destacó no solo por lo que escribió, sino por cómo lo hizo. Una de sus obras más conocidas es «La Disparition» (1969), una novela de 300 páginas escrita sin la letra «e», a esto se le llama lipograma. Este desafío lingüístico es un ejemplo perfecto de su habilidad para jugar con las restricciones del lenguaje y, al mismo tiempo, crear una obra literaria intrigante.