Por: Nahualli Yoyohuac – El Diablo Baila Cumbia
La revolución industrial y sus consecuencias…¡Nah! no empecemos como Teddy, pero en algo tenía razón, las comodidades de la modernidad nos han traído tragedias. La filosofía es una de las víctimas accidentales del pensamiento moderno y no me mal entiendan, creo que las redes sociales y el internet son las herramientas de creación del conocimiento más importantes que tenemos ahora.
El gran pero que tengo es que, así como podemos encontrar y buscar muchísimo conocimiento también existen comunidades enteras de charlatanes, que se sientan en sus inodoros a pensar y creen que esto es filosofar. Y es que la filosofía a pasado por el agujero del capital y la hiper producción, haciendo que la mayoría de pensadores tengan que producir en masa artículos, muchas veces dejando de lado las metodologías esenciales del pensamiento.
Y bueno, para echarle más leña al fuego, nos encontramos con infinidad de blogs y páginas de cualquier tipo, ideología y religión que caen en este concepto de pensamiento a la carta. Es interesante analizar, en el caso específico del sendero izquierdo y del satanismo, que aunque sea una senda en la cual lo más importante es el estudio y conocimiento, surgen “órdenes” que se vanaglorian y consideran “libres pensadores”, no son más que “libres copiadores”.
Otro disclaimer, no tengo nada en contra de la difusión de autores e ideas devenidas del satanismo tradicional o laveyano, pero lo que sí me provoca vómito, es el hacer pasar y repetir ideas haciéndolas pasar por propias. En defensa de Lavey y la revolución religiosa que llevo acabo, hay que mencionar que lo que el y su círculo mágico creo, es filosofía, no simples ideas que los libres copiadores puedan desmontar en publicaciones de Facebook.
Pero entendamos entonces que es filosofar o el acto de filosofar y es todo lo contrario a lo que banalmente creemos. La filosofía como las otras ramas del pensamiento también es una disciplina estructurada y bien fundamentada, tiene método, estructura y resultados. Así pues, Lavey tardó cerca de 10 años en que el y su círculo lograron completar la llamada biblia satánica ( véase en el prólogo escrito por P.H Gilmore que viene en las versiones originales). Con esto digo que la filosofía satánica de Lavey tuvo su método, sus discusiones y su debido proceso, no fueron ideas oscuras que salieron de la cola de nuestro abuelito. Este ejemplo nos ayuda a vislumbrar el punto de este artículo, muchos “pensadores” modernos creen desmontar las ideas laveyanas con posts en Facebook, y caen en el autoengaño. Yo me considero un vago, en días que tengo bastantes cosas que hacer, me pongo a revisar detractores y defensores de Antón, y una constante que se observa es que incluso quienes practican el lado teísta siempre llegan a las mismas conclusiones que vienen en la biblia satánica. ¿No me crees? Te invito a hacer el experimento. Y es que es muy fácil en estos tiempos pasar, noticias y pensamientos plagiados, por nuestros, en la era de hiper comunicación estamos hiper desconectados del conocimiento. Y el conocimiento no se te va a dar nunca de la fuente primordial, no te lo va a susurrar Satán en tus sueños húmedos y mucho menos Apófis va a hablarte en tu viaje psicodélico… El conocimiento es la mezcla de la teoría, experiencia y práctica, si nos falta alguno, no podemos llegar a decir que conoces de verdad.
En conclusión y a diferencia de aquel diabolero español que sin conocer y que desde su viejitud despotrico contra las redes sociales y se persignó invertidamente al saber que habíamos satanista entrando en el mundo moderno, me gustaría decir que dentro de los márgenes de internet encontramos cosas que nos completan y otras que deberíamos dejar que se queden en el gran vertedero. ¡Y si, ellos y nosotros los ideólogos, pensadores y bloggeros hemos asesinado accidentalmente a la filosofía!