Unas olimpiadas con una alta carga política
Por: Esteban Barquera Co-Fundador Templo de Satán.
“El poder no es una institución, y no es una estructura; tampoco es una cierta fuerza con la que estamos dotados; es el nombre que se le da a una situación estratégica compleja en una sociedad dada” _Michel Foucault
Hace unos días fue la inauguración de los Juegos Olímpicos, y en un universo en donde ese evento se realizará fuera de nuestra realidad actual, me habría parecido espectacular: representación, diversidad, mitología, paganismos, música, ¿Qué más podíamos pedir?…
Todo comenzó mostrándonos lo hermosa que es la ciudad parisina donde se están llevando a cabo estas justas. Nos dieron un paseo por su historia, haciendo énfasis en momentos y puntos relevantes de la misma. Todo esto separado por actos, mientras vemos a las naciones navegando en el río Sena. Todo muy bien: death metal, ópera, pasarela de moda (aunque aquí, un poco ya decepcionado, esperaba más de la ciudad de la moda), baile de cabaret, bellas escenografías, cortinillas con los valores de las olimpiadas, haciendo presencia unos viejos conocidos: Liberté, Égalité, Fraternité (solo para la burguesía – ya saben, la Ilustración, tiempos de contradicciones).
Hacia el final se iba preparando una bacanal, obviamente muy conservadora, haciendo tributo a los orígenes griegos del evento, dándole un aire satírico y teatral la representación del dios Baco o Dionisio; concluyendo con la diosa Sequena cabalgando por su río (Sena), engullendo a los juegos y a sus participantes con la protección purificadora del agua.

Como alguien que se encuentra estudiando paganismo, múltiples mitos y deidades, esta inauguración me dejó contento. Pero, como dije al principio, esto solo viéndolo como algo independiente a todo lo que está pasando en el mundo, pero sabemos que esto no es realista, además de que no es el objetivo del evento.
Los Juegos Olímpicos son más que un evento deportivo global; representan un escenario donde lo hegemónico, la política y la cultura se entrelazan de manera compleja. Por lo tanto, es un dispositivo de poder y control, reflejando y moldeando las estructuras sociopolíticas contemporáneas, que además funciona para validar o castigar los actos de las naciones.
Michel Foucault filósofo, historiador, sociólogo, psicólogo francés desarrolló el concepto de dispositivo de poder, una red heterogénea de discursos, instituciones, normativas y prácticas que configuran el comportamiento de los individuos dentro de una sociedad. Los Juegos Olímpicos sirven como plataforma para mostrar e interiorizar en el público este dispositivo. Cada país utiliza esta oportunidad para mostrar su fuerza, unidad y superioridad. Durante la Guerra Fría, las olimpiadas se convirtieron en un campo de batalla simbólico entre Estados Unidos y la Unión Soviética. En Berlín, fueron utilizados por el régimen nazi para promover su ideología de supremacía racial.

Y bueno, las cosas no han cambiado del todo. En estas olimpiadas se inclinaron por la estrategia del “nos reservamos el derecho de admisión” a solo aliados, para castigar a Rusia y mandar el mensaje de que todo aquel que no se alinea, como lo ha estado ejerciendo y dándonos catedra desde hace año Estados Unidos, la desobediencia tiene consecuencias, así el evento se posiciona en un lado del conflicto.
No es que esté a favor de alguien o del mismo conflicto bélico en sí, el problema es cómo el Comité Olímpico se toma atribuciones que no le corresponden, casi la misma situación al prohibir el hiyab, por ende, excluyendo con base en una interpretación a las mujeres musulmanas. Esta es la nueva igualdad libertaria, en donde debes decidir entre tu pasión, tu espiritualidad o tu identidad.
La hipocresía
Y mientras vemos el surgimiento del nuevo rector ético que es el Comité Olímpico Internacional, que, por un lado, toma partido en un conflicto bélico, por otro, niega en su totalidad el genocidio en Palestina y el borrado étnico derivado del mismo.
Pero no solo llega ahí su hipocresía, ya que mientras se instrumentaliza la lucha de las disidencias, no pudiendo aún llegar a resoluciones éticas a cuestiones como la participación de personas trans, el biocontrol sobre las mismas, tomando decisiones sensibles como cuál es el nivel que es óptimo de testosterona, poniendo en riesgo la salud de los deportistas.
Al final, esa representación vista en la inauguración solo fue para generar una narrativa positiva y progresista para el mundo, dejando ese mal sabor de boca, de que se sigue utilizando estas herramientas para gobernar cuerpos y poblaciones, promoviendo ideologías y manteniendo el control; prefiriendo evitar las “anomalías” (si no fuera así, ¿por qué borrar algunas partes de las grabaciones e incluso desactivar el chat y los comentarios?), ya que representan desviaciones de estas normas.
Sin embargo, no se limitan solo a lo que tradicionalmente se consideraría «patológico» o «delictivo», sino que abarcan una amplia gama de comportamientos y características que no se ajustan a las expectativas sociales y culturales, gestionadas a través de mecanismos de biopoder y normalización. Estas desviaciones son clasificadas, vigiladas y corregidas por una variedad de instituciones y prácticas que buscan mantener el orden social y producir sujetos conformes con las expectativas normativas. Este enfoque revela cómo el poder opera de manera difusa y omnipresente, moldeando la vida de los individuos y las poblaciones en múltiples niveles.
Búsqueda desesperada de relevancia
La cereza del pastel: grupos religiosos, obviamente conservadores, muy ofendidos por este despliegue de amoralidad y exhibicionismo. En resumen, un atentado contra todo lo que creen bueno e importante.
Siendo de suma curiosidad varias cosas, y es que ya ni voy a intentar atentar contra la incongruencia y contradicciones de sus creencias, que están presentes desde sus textos fundantes, pero llamando mi atención cómo generaron un revuelo por lo que ellos consideraron que era una parodia de la Última Cena. En palabras del director artístico, solo buscaba representar una cena pagana, que celebrara la comunidad y la diversidad dentro de la misma.
Pero, ¿Qué vimos, qué creyeron ver y por qué esto les hace más ruido y no otras cuestiones geopolíticas que, a mi parecer, son más importantes para que llamaran a sus hordas, para que alcen la voz?

*Primero, me gustaría dejar claro que no estoy en desacuerdo que, si alguien te ofende a ti, tus creencias, pero más aún tu libertad, protestes y te unas para cambiar las cosas; pero esto que sucedió me parece más un delirio de persecución que generalmente acompaña a los cristianos y católicos.
¿Qué se vio?
En esta parte de la inauguración pudimos ver una pasarela que, al ritmo de música electrónica llevada por una DJ, la recorrían bailando vogue. La DJ, representando a Apolo, portaba una corona con picos al puro estilo de dioses cornudos, nuevamente elementos paganos presentes. Y hacia el final hace presencia el dios Dionisio de la liberación, teatralidad, vino, placer, fertilidad y festividad; ya todos reunidos celebrando, nos recuerdan las escenas representadas en las múltiples pinturas “Le Festin des Dieux”.

¿Qué vieron los católicos y cristianos?
Como el mundo gira alrededor de ellos y de su dios, vieron un ataque a sus creencias y valores, con supuestamente una parodia a “La última cena” de Leonardo da Vinci. Y vamos a comenzar preguntándonos, ¿por qué lo ven como parodia? Las personas de la comunidad LGBT+, o las queer, o que tengan prácticas paganas, ¿no pueden creer en el dios católico o cristiano? ¿No pueden hacer tributos a su espiritualidad? ¿No que su dios ama a todos sus hijos?
La buena noticia es que las personas religiosas no se tendrán que exigir demasiado hoy, ya que, como ya lo escribí más arriba, el mismo director artístico negó que estuviera relacionada con esta obra artística. Pero, aun así, siguiendo la lógica del evento, con sus dos claras líneas: Francia y sus figuras más importantes, y los orígenes de las olimpiadas. ¿Qué haría la representación de una pieza artística de un artista italiano?
El punto y mi lectura de esta rabieta de las personas católicas, cristianas y de ultraderecha es; en el caso de las religiones se la juegan con este movimiento desesperado para hacer ruido, ya que definitivamente están perdiendo adeptos, pero sobre todo personas que no cuestionen. Y los ultraderechistas buscan cualquier pretexto para generar conflicto y así afianzar su avance en Europa.
