Solve et Coagula – La Condensación Alquímica

Por: Esteban Barquera co – fundador Templo de Satán

“Separarás la tierra del fuego, lo sutil de lo espeso, suavemente y con gran ingenio. Disolver lo corpóreo y corporeizar lo incorpóreo.” _Tabla Esmeralda atribuida a Hermes Trismegisto

Solve et Coagula – La Condensación Alquímica

Esta máxima alquímica es de las más utilizadas por los practicantes o estudiosos de la magia, esoterismo e incluso por satanistas; pero hay un grupo -espero que pequeño – que, aunque la utiliza con frecuencia, suele ignorar el origen histórico y previo a su utilización en el grabado de Baphomet, realizado por Eliphas Lévi (Alphonse Louis Constant), mísmo que utilizo en su libro Dogma y Ritual de la Alta Magia.

Comencemos desentrañándola desde la etimología y la traducción directa. Esta frase proviene del latín y está compuesta por dos verbos en imperativo: Solve, del verbo solvere, que significa: disuelve, disolver, aflojar, liberar, desatar o separar. Se forma de sol que indica separación y luere que sería lavar o purificar. Et: Y. Coagula, del verbo coagulare, que significa: coagular, espesar, unir, juntar o solidificar. Se forma de co con o junto y agere hacer, actuar, mover. La frase completa diría algo así: «Disuelve y Coagula», «Separa y Une» o “Desata y Solidifica”.

Ahora, cuál es el significado de esta frase y porque les digo que es una condensación del proceso alquímico. De origen ya es una encapsulación de la esencia del proceso de transformación o la Gran Obra (Magnum Opus). Así que no es solo una instrucción, sino un mapa del ciclo entero de la transformación de la materia y, por extensión, del ser humano (alquimia espiritual). Es la recomposición de lo disuelto en una forma más perfecta.

Representa la necesidad de descomponer una sustancia (o un concepto/estado) en sus elementos básicos para luego purificarlos, reconfigurarlos y unificarlos en una forma nueva y superior:

– Solve (Disolución/Separación). Corresponde a la fase de destrucción y análisis del estado inicial que descompone el material o el problema hasta sus componentes esenciales, liberándolos de sus impurezas y estructuras limitantes. La fase química típica, abarca la calcinación (calcination), la disolución (dissolution), la separación (separation) y la putrefacción (putrefaction/fermentación). Se busca la materia prima original (prima materia). Esto implica el desmantelamiento del ego, la confrontación con las sombras y la disolución de las falsas creencias o ataduras que impiden el crecimiento. Es un descenso al caos o a la oscuridad.

– Coagula (Coagulación/Unión). Corresponde a la fase de reconstrucción y síntesis para alcanzar el estado final o Piedra Filosofal. En este proceso se toman los elementos purificados para unificarlos en una nueva estructura, más estable y perfecta que la original. Sus fases químicas típicas, abarcan la destilación (distillation), la coagulación (coagulation), la sublimación (sublimation) y la fijación (fixation). Esto implica la integración de la personalidad, la unión de los opuestos (consciente e inconsciente, espíritu y materia) y el surgimiento de un nuevo ser purificado y consciente.

Este proceso cíclico es fundamental para la obtención de la Piedra Filosofal (el oro alquímico), representando la perfección y la unidad lograda a través del desgarro y la posterior recombinación. Sé que así leído de corrido seguramente e provocado más dudas, que respuestas; por lo tanto, hay que adentrarnos en la historia de la alquimia para entender de manera más profunda este proceso alquímico y de donde proviene.

Las Alquimias

La alquimia es de esas filosofías que han sido – desde sus comienzos – cargada de muchos mitos y malentendidos, que simplemente se han repetido con el tiempo, y que se han llegado a creer solo por los antiguos que son; pero esto es un error igual que pasa en la actualidad. La gente critica, habla o incluso trata de desmontar ideas sin conocerlas o adentrarse en profundidad. Al parecer esta forma de actuar está muy arraigada al ser humano. Ojo que con esto tampoco quiero que den por hecho lo que leen aquí o en otro lado, siempre intenten ir a las fuentes originales o a estudios académicos, tradicionales e históricos. Según sea el caso.

Así que comenzaré desmontando o aclarando algunos de los mitos más comunes, para ir creando un marco de referencia de lo que encontrarán en este artículo:
 

¿La alquimia es el antecesor o el precursor de la química?

La respuesta es sí y no. Primero hay que entender, -como veremos más adelante a detalle -, que no hay una sola “Alquimia”, ni una sola época en donde se practicó la alquimia, así que dependiendo el contexto la respuesta será positiva o negativa.

Pero en general también esto sería simplificar demasiado la práctica alquímica y el objetivo que este tenía en realidad, el cual no es el mismo de la química. Si hablamos de aportes técnicos: los alquimistas desarrollaron herramientas y técnicas que se utilizan actualmente en varias ciencias, pero estas prácticas no se limitaban al laboratorio. Procedimientos como el Baño María proviene de prácticas que desarrolló algún alquimista; en este caso María (Miriam) la judía (hebrea).

De la cual la referencia más concreta de su existencia proviene de los escritos de Zósimo de Panópolis, el cual también fue un alquimista del siglo IV n. e. Que recopiló enseñanzas antiguas.  

Otros avances y descubrimientos que dejaron los practicantes de la alquimia fueron: técnicas de destilación, sublimación, calcinación y filtración. Descubrimiento y preparación de ácidos minerales clave (ácido sulfúrico, ácido nítrico, ácido clorhídrico). La producción de tintes, cosméticos, vidrios, aleaciones y pólvora.

Dentro de las múltiples investigaciones que hicieron los alquimistas podemos destacar la Iatroquímica (la «química de la medicina»), iniciada por Paracelso en el siglo XVI, fue una rama directa de la alquimia que buscaba elixires y remedios químicos. Esto revolucionó la farmacología al pasar del herbolario clásico a medicamentos basados en compuestos minerales.

¿Los alquimistas estaban obsesionados en convertir plomo o cualquier otro metal en oro, además de tener una motivación codiciosa?

Esta visión es una malinterpretación: si bien la transmutación metálica (crisopeya) y la búsqueda de un elixir vitae (elixir de la vida) eran objetivos centrales, la alquimia era mucho más. Era un sistema filosófico, religioso y proto-científico que buscaba la perfección y la unidad en la materia y el espíritu.

Para muchos practicantes serios (como Geber, Paracelso o Isaac Newton), la «transmutación» y la «Piedra Filosofal» eran metáforas de la purificación espiritual (la Opus Magnum). La obtención del oro material era secundaria o, en algunos casos, una prueba de la comprensión de los principios universales.

¿Los alquimistas eran charlatanes aislados y místicos?

Como toda práctica, creencia, religión; no faltaron los sujetos o grupos que intentaron aprovecharse de las personas fingiendo ser maestros o sabios. Pero en general los alquimistas eran figuras respetadas en sus campos, incluyendo médicos, teólogos y filósofos naturales. La alquimia se enseñó y practicó en cortes reales, universidades y monasterios. Isaac Newton, por ejemplo, dedicó décadas a la alquimia, y su trabajo en el tema es tan extenso como sus escritos sobre física.

Lejos de estar aislados, los alquimistas formaron redes (a menudo discretas, debido a la posible prohibición o sospecha) y produjeron una extensa literatura que formó la base de la literatura química posterior.

¿La Piedra Filosofal era una sustancia con un conocimiento tan avanzado que anticipó la física nuclear o mecánica cuántica, esto permitiendo la conversión de elementos a nivel atómico?  

Como en cualquier filosofía, religión e incluso ciencia, no podía faltar los anacronismos. Este mito proyecta el conocimiento moderno sobre una cosmología antigua. Los alquimistas operaban bajo la cosmología aristotélica de los cuatro elementos (Tierra, Agua, Aire, Fuego) y la teoría del hylé (materia prima). No tenían ningún concepto de átomos, protones o neutrones.

La transmutación que los alquimistas buscaban era una reorganización o purificación de la «materia prima» subyacente. Creían que el plomo y el oro diferían solo en su grado de pureza y perfección. La Piedra Filosofal era el catalizador o tinctura que aceleraría esta maduración natural.  

Mientras que la transmutación nuclear es un fenómeno físico, descubierto en el siglo XX, que requiere una gran cantidad de energía (como en aceleradores de partículas o reactores nucleares) para alterar la composición del núcleo atómico.  

Lo que sí es la alquimia: es un Arte Sacerdotal y una disciplina filosófica y proto-científica con una historia de más de 2500 años. Se relaciona estrechamente con el hermetismo, un sistema filosófico y espiritual que tiene sus raíces en Hermes Trismegisto. 

Este arte laborioso que convierte los metales viles (simbólicamente, los «cuerpos lunares») en Mercurio Solar (los Cuerpos de Fuego, los Cuerpos de Oro, los Cuerpos de Luz) mediante la acción de la Humedad Ígnea. El objetivo aparente para muchos era la transmutación de metales comunes en oro y plata, o la búsqueda de la Piedra Filosofal y la vida eterna. No obstante, el verdadero objetivo de la alquimia es la transformación del alma, la recuperación de la nobleza original de la condición humana e incluso la reconexión con los principios universales. Los metales representan diferentes estados de maduración del ser y de la jerarquía de la perfección.

Los alquimistas afirmaban que su obra se realizaba interiormente, ya que la verdadera «materia» es la propia naturaleza del hombre. El proceso de transmutación interior se describe a menudo mediante una alegoría metalúrgica que, aunque confunde a los profanos, resulta profunda.  

Orígenes Antiguos:

  • Antiguo Egipto: Se considera uno de los orígenes de la alquimia occidental. Se remonta a los tiempos del Antiguo Egipto, donde la practicaban los sacerdotes.
     
  • Hermetismo: La tradición alquímica occidental reconoce como fundador a Hermes Trismegisto («el tres veces grande Hermes»), identificado con el dios egipcio Thot, que regía las artes y ciencias sagradas. Se le atribuyen textos fundamentales como el “Corpus Hermeticum” y la Tabla Esmeraldina (“Tabula Smaragdina”).
     
  • Alejandría: Esta ciudad del Antiguo Egipto tardío fue un crisol donde la alquimia adquirió la forma en que se conoce, combinando elementos de la filosofía griega (platónica, estoica, gnóstica) con prácticas egipcias. La alquimia occidental es una tradición hermético-alquímica vinculada al hermetismo.

Corrientes:

– Alquimia China (Neidan) 

Surgió de manera independiente de la occidental, centrada en la medicina, esta tiene como objetivo la transformación espiritual y física para alcanzar la inmortalidad (Panacea). Para ello se utilizan plantas, minerales y prácticas taoístas (respiración, meditación, circulación del Qi). Se centra en el cuerpo humano como laboratorio, no en metales. 

– Alquimia India (Rasayāna)

Comparte esencia con la occidental y se enfoca en la medicina ayurvédica y la rasayana (tratamiento de enfermedades mediante metales), el objetivo es la liberación espiritual (moksha) y longevidad. Sus prácticas son una Mezcla de prácticas yóguicas, uso de mercurio y azufre en rituales, pero vinculado al hinduismo y la medicina ayurvédica. 
 

– Alquimia Egipcia 

Ellos se enfocaron en la creación del universo y obtención de la piedra filosofal, misma búsqueda que se representaba en el simbolismo funerario, embalsamamiento y en su estudio de transmutación de metales. Eran grupos herméticos y ahí se origina el término “khemeia”. Aparentemente, así se denominaba el arte de extraer y trabajar con metales. 

Sobre esto, Isaac Asimov, en su libro “Breve Historia de la Química” nos dice: De acuerdo con cierta teoría, la palabra khemeia deriva del nombre que los egipcios daban a su propio país: Kham. (Este nombre se usa también en la Biblia, donde, en la versión del rey Jacobo, se transforma en Ham.) Por consiguiente, khemeia puede ser «el arte egipcio». 

Una segunda teoría, algo más apoyada en la actualidad, hace derivar khemeia del griego khumos, que significa el jugo de una planta; de manera que khemeia sería «el arte de extraer jugos». El mencionado jugo podría ser sustituido por metal, de suerte que la palabra vendría a significar el «arte de la metalurgia». Pero, sea cual sea su origen, khemeia es el antecedente de nuestro vocablo «química».   
     

– Alquimia Islámica 

Tras la caída del Imperio Romano, el foco se trasladó al mundo islámico, donde se recogió la herencia de egipcios y griegos. Figuras clave como Ŷabir Ibn Hayyan (Geber) (científico persa y padre de la química – siglo VIII) impulsaron su desarrollo, con contribuciones en destilación, cristalización, la utilización de azufre y el uso de ácidos fuertes. Se enfocaba en la purificación del alma y perfección de la materia, realizaban experimentos químicos (ácidos, destilación) y simbolismo espiritual; así que le integraban misticismo.

– Alquimia Occidental (Medieval y Renacentista) 

Penetró a través de Bizancio y la España musulmana, con la traducción de textos árabes al latín en el siglo XII. Pensadores como Alberto Magno y Tomás de Aquino la integraron a la filosofía cristiana. Figuras como Roger Bacon promovieron métodos experimentales. En el Renacimiento, se refugió en especulaciones alquímicas, especialmente cuando la gnosis fue desplazada del ámbito teológico.

Para este punto ya se fusionaron o se habían mezclado varias prácticas como transmutación de metales, creación de la piedra filosofal y el elixir de la vida. Se integraron operaciones simbólicas y químicas como “Solve et Coagula” y los procesos de nigredo, albedo, rubedo. Es evidente su vinculación al hermetismo y la filosofía neoplatónica.

Segunda parte.

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