Feliz día, pero no son formas

Por: Esteban Barquera Co-Fundador Templo de Satán

“Aliviar la miseria no significa destruirla; suavizar el mal no es extirparlo. Si, finalmente, se quiere optar por atacar el mal en su raíz, es necesario, evidentemente, algo más que sociedades particulares, cuya finalidad única es aliviar los sufrimientos individuales”. _Flora Tristán

C: Marcela Palafox

Desde los primeros levantamientos obreros era claro cómo la fuerza pública no se había creado para protegernos, sino que más bien es el puño del estado para controlar a las masas y cuya obligación es mantener el orden social existente; apoyado en las leyes que solo limitan nuestra acción, así que hay una especie de tolerancia dictada por el estado, el cual, con base en sus intereses y su “estado de ánimo”, establece lo que podemos o no podemos hacer. Crean leyes que en lo público se presumen, pero en lo privado se suprimen.

¿Pero cómo es posible que, ante tremenda jugarreta cínica, no haya un efecto combustión social en cadena? Que sin importar tu postura ante tal o cual movimiento, nos genere indignación al ver cómo el estado nos violenta y criminaliza. Considero que esto pasa en primer lugar, porque las personas, en su interacción subordinada con el estado, se alinean con lo que este define como bueno y malo, convirtiéndose en una barrera para el cambio deseable y justificable.

En segundo lugar, el factor de que las personas sienten ajenas las luchas y las injusticias que las motivan. No alcanzando a ver de qué manera les atraviesa, así que en parte también es un problema de distancia, así que ni siquiera se sienten excluidos ya que ven la lucha como manifestaciones de realidades alteradas y prefieren ser parte de una narrativa más hegemónica, sin darse cuenta de que lo hegemónico es una imposición en sí misma.

Así que cuando alguien menciona o hace notar que hay alguna desigualdad, generalmente es visto como desafiar las estructuras del poder, a las que se sienten más afines, pero esta es la verdadera ilusión, porque se generó esta correlación gracias al capitalismo, el cual es el encargado de mantenerte interesado en sentirte poderoso, pero a través de la necesidad, que es lo único constante.

El capitalismo busca incrementar e intensificar la sensación de escasez y de instantaneidad de la satisfacción, así que es un generador de penuria artificial. Esto no solo se ocupará para generar más dinero, al provocar que el consumidor nunca se sienta satisfecho con lo que tiene, sino que también se genera tensión al separar a las personas entre los que se pueden permitir consumir y los que no, una especie de castas del consumo.

Michel Foucault lo dijo así: <<…lo material y lo moral no están separados, el individuo no es una entidad independiente, capturada por el ejercicio del poder. El individuo, con sus características, es el producto de una relación de poder ejercida sobre cuerpos, multiplicidades, movimientos, deseos y fuerzas. >>

Por eso esta táctica de control es explotación que, por más que se intenta ver como algo abstracto, conduce a vivir mal, conduce a vivir con dolor, conduce a alejarte del placer y los placeres de la vida, no permite desarrollar afecto y los que se consiguen suelen no ser sanos, porque se vive desconfiando del otro por la competencia y la continua supresión de nosotros mismos, porque ya no seguimos nuestros intereses, sino el de la hegemonía.

Ya la única lógica que consideramos válida es la lógica del mercado, y solo hago lo que se me permite, pero que además me hicieron creer que es una idea propia, pero no es más que autodisciplina, que coincide con la autodisciplina de los demás, formando así personas hipócritas disfrazadas de gente “auténtica” o “sincera” cuando en realidad son cínicos sin conciencia ni agencia.

Por eso se pueden permitir sin remordimiento felicitarte un 8M, pero criticar si pintas una pared; por eso te pueden dar una rosa, pero no pueden ver que exijas justicia o critiques al estado; por eso pueden defender a una policía mujer expuesta por el estado a enfrentarse a sus congéneres, pero desear la muerte a cualquiera que porte un pañuelo verde o morado.

Theodor Adorno dijo <<La esperanza está, primordialmente, en los que no hallan consuelo >>, que podríamos reinterpretar como: la esperanza está en quien lleve la transgresión a su máxima expresión para acabar con el soberano, y así desmantelar toda la jerarquía que se desprende de él. Porque al final la maldad está en las condiciones sistemáticas, no en las personas, así que no peleo contra el individuo, sino contra sus narrativas.

Mujeres, las felici… ¡No!, quise decir, por mí, quémenlo todo.

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