Los milagros son esos eventos extraordinarios que se atribuyen a una intervención divina y han sido utilizados a forma de pruebas de la existencia de lo divino, para inspirar fe y en otros casos han dado forma a creencias religiosas completas. Sin embargo, desde una perspectiva filosófica y teológica, la noción de milagro ha sido objeto de un intenso escrutinio. ¿Son los milagros realmente posibles? ¿Son necesarios para la fe? ¿O son más bien construcciones culturales que responden a necesidades psicológicas y sociales?
Los milagros no solo son innecesarios, sino que constituyen un mal planteamiento teológico, que debido a que por mucho tiempo la escolástica era el método por el cual se buscaba la respuesta de las cosas, y en el proceso armonizar la fe con la razón, se fueron vinculando de una forma que las hizo inseparables y con ello se podía validar sus supuestas verdades. Una especie de Deus ex machina, que sin más llega a salvar el día, para que a través de una justificación religiosa pueda explicar o justificar cualquier cosa.