Entgeistern – Ritual de Desposesión

“Entgeistern”, término de raíz alemana que puede traducirse como “des-espiritualizar” o “desposeer del espíritu”, remite a la crítica de Max Stirner sobre cómo el ser humano es poseído por ideas fijas —fantasmas como el Estado, la moral, la religión o el progreso— que lo alienan y lo despojan de sí mismo. El subtítulo, “Ritual de Desposesión”, sugiere que este proceso no es accidental, sino sistemático, casi ceremonial, y funcional al mantenimiento del poder.

Rompiendo con el ateísmo

No tiene sentido que tu primer instinto al quedar a oscuras sea quemarlo todo para obtener luz, y menos que confundas la luz que emana de ahí con la luz del sol; cuando bastaba que te retiraras la máscara y salieras de tu escondite, para comenzar a caminar en el atardecer, hacia un nuevo amanecer.

El satanismo invita al autoanálisis continuamente, también al pensamiento crítico y justamente este ejercicio me ha conducido a toparme con cuestiones, dentro del mismo satanismo que ya no me hacen sentido, esto basándome en lo que yo considero que busca el satanismo y su filosofía fundante. También veo en tendencia que haya tantos satanismos como satanistas, y si bien generalmente son un defensor de la pluralidad; en esta ocasión cuestiono su coherencia interna de esa variedad de satanismos, sobre todo cuando adoptan elementos teístas o mágicos sin una revisión crítica y un marco analítico adecuada. No busca imponer una “pureza”, sino preservar la claridad filosófica de una corriente específica, ya que considero que a través de la limitación evadimos el capricho. Es una realidad que no todo lo que se llama satanismo comparte los mismos fundamentos e incluso no debería ser llamado así, como ejemplo: aquel en el que se hacen sacrificios de cualquier tipo.

A oídos sordos, insurrección

Ser subordinado en esta época, se cree que es la relación directa entre una persona con mayor jerarquía dentro del trabajo, pero se suele obviar toda la estructura de la que se desprende o de la cual se dio como consecuencia esta relación y todo lo que se genera a raíz de la misma, que suele no ser tan inocuo como la gran mayoría trata de autoconvencerse con un “todos tenemos un jefe”.

Estas estructuras sociales y políticas imponen restricciones sobre el individuo; se le dice subordinado porque literalmente se subordina a normas y autoridades externas, pero lo hace pensando que esto lo acerca a su libertad porque es guiado por algo o alguien que él percibe que está “más arriba” de la estructura, así que creemos que es más libre y más valioso; pero en realidad nos embarca en un camino de pérdida de autonomía y autenticidad -solve et diluere-.

Feliz día, pero no son formas

Desde los primeros levantamientos obreros era claro cómo la fuerza pública no se había creado para protegernos, sino que más bien es el puño del estado para controlar a las masas y cuya obligación es mantener el orden social existente; apoyado en las leyes que solo limitan nuestra acción, así que hay una especie de tolerancia dictada por el estado, el cual, con base en sus intereses y su “estado de ánimo”, establece lo que podemos o no podemos hacer. Crean leyes que en lo público se presumen, pero en lo privado se suprimen.

¿Pero cómo es posible que, ante tremenda jugarreta cínica, no haya un efecto combustión social en cadena? Que sin importar tu postura ante tal o cual movimiento, nos genere indignación al ver cómo el estado nos violenta y criminaliza. Considero que esto pasa en primer lugar, porque las personas, en su interacción subordinada con el estado, se alinean con lo que este define como bueno y malo, convirtiéndose en una barrera para el cambio deseable y justificable.

La mala conciencia, y la separación cuerpo y espíritu

No hay un grado de ascetismo, ni de domesticación que cure la enfermedad que hay en nosotros, tampoco nos ayuda a saldar la deuda que se paga con sufrimiento; así que mejor déjate llevar por tus instintos, porque ya es momento de buscarnos en nuestro interior para liberarnos de las cadenas mentales que nos provocan tanto malestar. El camino no es la redención, es el egoísmo confeso.

La cuota de sufrimiento y el sueño lúcido como commodity

Generalmente, ninguna innovación tecnológica me asusta; es más, me podría describir como una persona entusiasta de la tecnología, hasta que vi un dispositivo llamado “Halo” que tiene la finalidad de estimular sueños lúcidos. Este dispositivo neuronal no invasivo, con forma de diadema, a primera vista podría parecer inocuo e inclusive divertido de utilizar.

Para quien no sepa, o no haya tenido sueños lúcidos, como su nombre lo indica, es el tipo de sueño en el que estamos conscientes y debido a ello, la gran mayoría de las veces podemos controlar lo que pasa en ellos. Esto suele pasar espontáneamente, pero también hay ejercicios que te pueden permitir estimularlos para que pasen más seguido o te sea más fácil entrar en ese estado.  Tenerlos tiene varias ventajas, además de que cosas interesantes pasan durante estos tipos de sueño. Para comenzar, puedes explorar tus emociones de una manera distinta, es más fácil encontrar solución a problemas e incluso tener ideas creativas, pero, como es de esperarse, también tiene algunas cuestiones adversas. La primera y más obvia es que, para entrar en el estado de sueño lúcido, requieres interrumpir o modificar tu ciclo del sueño, lo que generará fatiga y en casos extremos hasta alucinaciones.

La batalla de posiciones – Haciendo América Premium

Antonio Gramsci, del cual la derecha ha tomado varios conceptos para implementarlos, como el de «guerra de posiciones», que es una estrategia política y cultural que aborda en sus «Cuadernos de la cárcel». En donde argumenta que, para lograr un cambio social profundo, es necesario conquistar las instituciones culturales y educativas, ya que estas moldean la conciencia y las creencias de la sociedad, en otras palabras, una hegemonía cultural. Trump utilizó esta estrategia para movilizar a sus seguidores, incrustar un «sentido común», desafiar el criterio y la moral establecidos por las élites políticas y mediáticas. Su enfoque en temas como la inmigración, el nacionalismo económico y la crítica a los medios de comunicación tradicionales, e incluso plataformas de redes sociales, es a todas luces el intento de reconfigurar la hegemonía cultural en favor de su visión del mundo.

El populismo no es democracia

La época en donde los fraudes políticos, en especial los fraudes electorales, eran necesario para colocar al candidato que se quería en el poder, han pasado de moda; ¿para qué hacerlo?, si solo necesitas hacer creer a las personas que eligen, lo que “el pueblo bueno y sabio” quiere, esta estrategia los hace sentir involucrados de alguna forma en la toma de decisión, a su vez inserta la idea de que el pueblo soberano esta sobre cualquier poder, por eso utilizan herramientas de la democracia directa (referéndums, consultas, etc.) y como cereza del pastel, el político se blinda, ya que el electorado queda temeroso de cambiar de opinión, porque sería aceptar que estuvo en un error o que será visto como el enemigo.