El fascismo del siglo XXI no llega con uniformes sino con memes. Un análisis de la estética posfascista en la era digital: cómo el humor, el scroll infinito y figuras como Nick Fuentes normalizan ideologías de odio bajo la apariencia de ironía y contracultura.
Juvenal, en sus Sátiras, decía “al pueblo, pan y circo”. Pero esos tiempos han pasado. Hoy, las coreografías políticas han convencido al pueblo de que con el circo basta. Atrapados en una broma infinita —al mero estilo de David Foster Wallace—, solo que ahora le llamamos Scroll Infinito. Este nos adiestra a seguir la ley mecánica y olvidar que hubo una ley humana.