No tiene sentido que tu primer instinto al quedar a oscuras sea quemarlo todo para obtener luz, y menos que confundas la luz que emana de ahí con la luz del sol; cuando bastaba que te retiraras la máscara y salieras de tu escondite, para comenzar a caminar en el atardecer, hacia un nuevo amanecer.
El satanismo invita al autoanálisis continuamente, también al pensamiento crítico y justamente este ejercicio me ha conducido a toparme con cuestiones, dentro del mismo satanismo que ya no me hacen sentido, esto basándome en lo que yo considero que busca el satanismo y su filosofía fundante. También veo en tendencia que haya tantos satanismos como satanistas, y si bien generalmente son un defensor de la pluralidad; en esta ocasión cuestiono su coherencia interna de esa variedad de satanismos, sobre todo cuando adoptan elementos teístas o mágicos sin una revisión crítica y un marco analítico adecuada. No busca imponer una “pureza”, sino preservar la claridad filosófica de una corriente específica, ya que considero que a través de la limitación evadimos el capricho. Es una realidad que no todo lo que se llama satanismo comparte los mismos fundamentos e incluso no debería ser llamado así, como ejemplo: aquel en el que se hacen sacrificios de cualquier tipo.